19 de febrero de 2012

GUTIÉRREZ, Mellado y la crítica.

La visión ampliada

Feb. 11 , 2012




POR JUAN MANUEL VIAL.

El segundo Gutiérrez -el primero se publicó años atrás- reúne a 32 escritores chilenos que aportan, entre poemas y narraciones breves, una buena cantidad de textos, todos inéditos y varios de ellos sobresalientes. La recolección de los escritos, así como el proyecto mismo, es obra del editor Andrés Braithwaite, y aunque en sus páginas nunca se percibe la intención de imponer algún canon (Gutiérrez no ofrece prólogo, ni párrafos de contratapa, ni declaración de principios, ni guiño alguno), queda claro que el criterio de selección se basó únicamente en la calidad literaria. Dicho de otro modo: el lector no encontrará aquí colaboraciones firmadas por Pablo Simonetti, Jorge Baradit o Isabel Allende.

Entre los poetas convocados destacan los magníficos aportes de Jaime Huenún, quien da a conocer un poema dedicado a cierta abuela en particular, el cual, al ser tan bueno, tan sólidamente cantarín y evocador, resulta fácilmente extensible a todas las madres de nuestros progenitores, pues "las abuelas, Salazar, son cosa seria". Matías Rivas, por su parte, contribuye con versos de cadencia latina que se revuelcan en la ferocidad del despecho masculino: "Todavía tendrás que hincarte como una esclava infame / y tragarte tu suficiencia. / Aprenderás el arte de felar a tus protectores / y sus huéspedes / con estilo y sin piedad". Y entre las sorpresas más agradables del libro, está la de volver a leer algo escrito por Diego Maquieira, quien, dicho sea de paso, no ha perdido fuego ni clase. 

Algunas de las mejores narraciones breves se valen de los recuerdos para entregar momentos memorables dentro del contexto de Gutiérrez. Roberto Merino, por ejemplo, visita una infancia del año 1965, y como quien no quiere la cosa, termina armando un elocuente cuadro de época, mientras que Germán Marín, a partir de una foto perdida entre un montón de cachivaches y otros objetos inútiles, resucita toda una época y rinde tributo a un camarada muerto hace tiempo. 
Apegado al estilo y al entorno que lo han hecho grande -la prosa puntuda y el puerto de San Antonio-, Marcelo Mellado relata la conclusión de una historia familiar que se desenvuelve entre cobijas de pobreza y resoluciones de hampones. 
Y Yuri Pérez, el talentoso escritor de San Bernardo, se apropia de la voz de dos mujeres en sendos relatos. La primera de ellas, abandonada por un hombre, se ha entregado a la suciedad, mientras que la segunda, "una viuda que escribe novelas de gatos", desarrolla un monólogo mordaz ante una editora de libros. Con mayor o menor gracia, los poetas Bruno Vidal, Paulo de Jolly, Claudio Bertoni, Oscar Hahn y Erick Pohlhammer se mantienen fieles a sí mismos. Lo mismo, claro que en prosa, podría decirse de Antonio Gil, cuyo relato se caracteriza por la impecable factura y una temática propia de iniciado en algún misterio esotérico. Rafael Gumucio se estrena en el arte del aforismo, Alejandro Zambra vuelve al verso, Carlos Labbé propone una serie de "borgeanas" y tanto Julio Carrasco como Leonardo Sanhueza publican poemas que sintonizan con el talento por el cual son reconocidos. Lamentablemente, por razones de espacio, no puedo referirme aquí a todos los contribuyentes de Gutiérrez. Bastará decir entonces, para ir terminando, que este libro aclara el panorama literario nacional y constituye, por cierto, una estupenda lectura de verano. 

Gutiérrez Varios autores. Andrés Braithwaite (editor), Santiago, 2012,  144 pp.

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