8 de agosto de 2011

La Hediondez, por Patricia Espinosa en LUN.

Corruptos hasta la médula
por Patricia Espinosa


Es uno de los pocos escritores que establecen cruces entre literatura y crítica cultural para instalar un discurso que cuestiona el aparataje institucional, utilizando recursos de la parodia, el carnaval, la injuria y la diatriba con una potencia rabiosa sin par. Marcelo Mellado, en cada una de sus obras, realiza una suerte de mapa de una sociedad en que lo que denomina "poderes fácticos" y sus relaciones con el poder estructural son los aliados perfectos para llevar a cabo la degradación total de un país. 

Su más reciente novela, La Hediondez, retoma la retórica desacralizadora, esta vez en torno a un grupo de escritores mediocres de provincia, que opera como una asociación ilícita para conseguir sus objetivos. Con extremo detallismo, la narración aborda esa marginalidad intelectualizada y sus tramas miserables mediante dos grupos de escritores de San Antonio que se aborrecen: La Caleta, comandada por el Poetiso Caldera, y el Gremio, liderado  por Prudencio Aguilar. 

En esa ciudad puerto se impone la corrupción y la práctica de estrategias mafiosas que, por supuesto, devienen de un orden metropolitano. En el municipio domina una política cultural que ve los libros y la biblioteca como innecesarios, lo cual desbarata el proyecto de construcción de una biblioteca moderna. Uno de los mayores defensores de esta propuesta es el Poetiso Caldera, que se ha apoderado de este fétido lugar para dirigir desde allí sus negocios privados. Su contraparte, los poetas del Gremio, intentará desbaratar estos objetivos oscuros exponiendo incluso la vida. 

Mellado no afloja en su voluntad desmitificadora, ya sea respecto de los escritores o de las políticas culturales de la ciudad o del país, lugares habitados por seres contaminados hasta la médula por la corrupción. Sacarle su tajada a la torta o a la tortita es lo que mueve las acciones de todos los personajes, oficialistas y opositores, aun cuando habría que considerar que la voz narrativa se ubica del lado de los rebeldes. Es en este grupo donde se instala la idea de comunidad, y al parecer sólo ellos pueden lograr revertir -aunque sea transitoriamente- un estado en que el lucro individual y partidista tienen secuestrado el sistema de circulación del libro, lo que en este caso simboliza la negativa a democratizar el conocimiento. 

Sin embargo, junto con estas profundas afirmaciones político-culturales, la novela alcanza niveles delirantes, sobre todo en cuanto a los personajes del bando gremial, como la denominada "chica penetrada por el ano", un músico surfista y una poeta con unas asentaderas portentosas que, según señala el narrador con intencionada cursilería, "sintió, al igual que el personaje del célebre escritor Arturo Fontaine, que su ánimo se disolvía en el ácido del miedo". 

Aun cuando todo tiende a la ridiculización, la novela logra realizar un mapa crítico sobre la realidad chilena desde el pequeño mundo de los literatos y sus disputas patéticamente jocosas. La Hediondez es un consistente ejercicio de exposición hiperrealista, frente al cual resulta imposible quedar indiferente. 




Publicado en : LAS ULTIMAS NOTICIAS, 22 julio 2011.