31 de agosto de 2011

Crímenes de poetas, por José Promis.

¿Puede la poesía despertar tal odio rabioso al punto que un grupo de poetas decida no sólo secuestrar a otros poetas, sino además ahogarlos en el mar? Pareciera cosa de chiste, pero así sucede en la cáustica y satírica narración que Marcelo Mellado publica con el título de La Hediondez . Ambientada nuevamente en las calles, rincones y edificios del puerto de San Antonio, la última novela de Mellado se abre con un prólogo de Álvaro Bisama y se cierra con un postfacio de Rodrigo Pinto, dos textos interesantes que destacan con propiedad los rasgos más individuales y sobresalientes del perfil literario de Marcelo Mellado.

Digamos de partida que el argumento de La Hediondez no ofrece novedades en su aproximación a la temática que el autor ha venido trabajando desde sus primeros relatos: las vicisitudes y angustias de los oscuros habitantes de San Antonio y sus alrededores, narradas desde una perspectiva carnavalesca que las transforma en un desfile de desaforadas caricaturas, de guiñoles cuyas actitudes insensatas e hiperbólicas conservan -y esto es lo que más inquieta- una sospechosa similitud con nuestros comportamientos públicos y privados o, para decirlo de otro modo, con el modus operandi que domina en las grandes urbes. En su novela El informe Tapia , dos grupos de poetas sanantoninos, buenos, además, para la tomatera, organizaban un encuentro de camaradería que terminaba bufonescamente con la muerte de uno de ellos debido al delirio alcohólico. Las tensiones entre otros dos grupos de vates se han radicalizado en La Hediondez porque el énfasis está puesto ahora en la farsesca lucha por el poder político y por ende cultural que los enfrenta. El Poetiso Caldera, jefe del grupo de poetas que mantienen el dominio municipal, quiere conservar la destartalada biblioteca de la ciudad por razones harto personales. Apoyado por poetas con apodos tan poco líricos como el Gallina Clueca y el Bochorno Oyarzún, no se detendrá frente a nada para mantener sus poderes "fácticos" y el control y usufructo de la ruinosa biblioteca. A sus ambiciones se opone el poeta Prudencio Aguilar, secundado por la poeta Elizabeth Portentosa y el surfista Chucho Velázquez -interesado sobre todo por ciertos atributos físicos femeninos que responden bien al apellido de Elizabeth-, además de la estudiante Claudia, quien no le va a la zaga en lo que a estímulos eróticos se refiere. Este conflicto, condimentado con sabrosos episodios que conducen al relato desde la sátira costumbrista a la sátira de la novela de aventuras, da origen a una lucha por el poder político entre litigantes que remedan corrosiva y caricaturescamente, sin duda, a los grupos de poder y de interés que, como nos sugiere sibilinamente el narrador, actúan hoy en el espacio nacional.

La jocosa historia de esta lucha entre insignificantes poetas provincianos es relatada por un cronista que afirma utilizar documentos, aunque sospechamos que se apoya más en chismes y habladurías. Como ocurre en los relatos anteriores de Mellado, el extraordinario dominio lingüístico que manifiesta el narrador termina transformándose en el principal atractivo de La Hediondez . Su estilo es una parodia de las distintas manifestaciones discursivas de nuestro lenguaje urbano y sus sarcasmos alcanzan a cualquiera de sus formas retoricadas. Clichés políticos, sociológicos, culturales y literarios se desploman. Sus dardos no permiten la evasión del círculo caliente de su sátira.

La nueva novela de Marcelo Mellado confirma lo que ya hemos descubierto en sus publicaciones anteriores. Es un meritorio narrador interesado en los márgenes socio-culturales porque descubre ahí una suerte de micro-cosmos donde se encierran, intensificados hasta la exageración y la hipérbole, los rasgos de nuestra identidad. Y que además ha decidido escribir desde ellos utilizando el lenguaje del sarcasmo, denunciativo, agresivo, desacralizador; el único capaz de comunicar el profundo desaliento que ocultan sus caricaturas.



José Promis
El Mercurio
Artes & Letras

21 de agosto 2011.

El inagotable rencor de la provincia, por Oscar Barrientos Bradasic












"La Hediondez" de Marcelo Mellado. Santiago: Alquimia Ediciones, 2011.

LA ÚLTIMA NOVELA DE MELLADO Y EL INAGOTABLE RENCOR DE LA PROVINCIA


“Frente al caos de la existencia social y ciudadana, los poetas de los lares pretenden afirmarse en un mundo bien hecho, sobre todo en el mundo del orden inmemorial de las aldeas y los campos, en donde siempre se produce la misma segura rotación de siembras y cosechas, de sepultación y resurrección, tan similares a la gestación de los dioses y los poemas” declaraba Teillier en su célebre artículo donde bosquejaba un gesto estético que luego denominaría lárico, centrado en el regreso a la infancia y a la provincia.

Desde aquel entonces percibo un gesto del  viaje del escritor a la capital como un asalto al poder centralizador de la cultura, que curiosamente, en muchos casos, termina concibiendo artes poéticas eternamente nostálgicas de la provincia. De eso quiero hablar, de esa vuelta de tuerca que logra la última novela de Marcelo Mellado a este aserto.

Si bien el autor ya nos había insistido en esta noción en trabajos como El Informe Tapia (Ed. La Calabaza del Diablo, 2004) y Ciudadanos de Baja Intensidad (Ed. Calabaza del Diablo, 2007), esta vez se trata de un perfecto resumidero de sus inquietudes esenciales: la mediocridad congénita de los ateneos regionales, la tristeza de la orgánica inútil, la necesidad de ensuciar el centralismo desde lo simbólico.

La Hediondez (Alquimia Editores, 2011) es una gran novela que escarba en los problemas que aquejan  a la institucionalidad cultural, como algo que se degrada a sí mismo hasta vaciarse de todo significado.

El aporte de Mellado es revertir (quizás ensuciar) la manida construcción de la provincia como la Edad de Oro perdida, sino más bien como la perfecta distopía donde los infiernos de la significación arden sin descanso. El Puerto de San Antonio y su oleaje putrefacto, albergando a poetas y activistas culturales que intentan edificar sus conflictos y guerras semánticas a niveles patológicos. Naturalmente, la ironía permanente en que el lenguaje se apropia de sus diálogos y su narrativa de ideas dibujan a personajes como Prudencia Aguilar, Archivaldo Zúñiga, Elizabeth Portentosa y Chucho Velásquez , el surfista de pretensiones místicas que encuentra espacio en la subversión de la maquinaria cultural municipal.

Porque finalmente se advierte que los símbolos desentrañan lenguajes oscuros, retorcidos alambiques de un poder que intenta perpetuarse en el puerto más triste de la tierra. Por un lado, la Biblioteca Municipal, descuidada por ediles y concejales, putrefacto escenario donde se encuentran lobos marinos y lectores, o el carnaval regional donde todos encuentran pareja y serenidad, en medio de realidades construidas con papel maché. En el medio de todo, sistemas de vigilancia y soplones, guardianes del capital cultural.

Creo que Marcelo Mellado está forjando una narrativa cardinal, una poética de los pueblos olvidados, una literatura genuina que se plantea descubrir nuestros carnavales tristes, el hedor de lugares poco parecidos al paraíso.




Oscar Barrientos B.


24 de agosto de 2011

La Provincia de MMellado, 2da edición 2011.


Editorial CUNETA (página acá), reedita LA PROVINCIA, de Marcelo Mellado, en una primera instancia publicada por Editorial Sudamericana el año 2000. 

Se viene pronto lanzamiento!!!!


Tal vez ahora sí merezca ser quemada, quién sabe, por ahora esperamos que salga....

8 de agosto de 2011

La Hediondez, por Patricia Espinosa en LUN.

Corruptos hasta la médula
por Patricia Espinosa


Es uno de los pocos escritores que establecen cruces entre literatura y crítica cultural para instalar un discurso que cuestiona el aparataje institucional, utilizando recursos de la parodia, el carnaval, la injuria y la diatriba con una potencia rabiosa sin par. Marcelo Mellado, en cada una de sus obras, realiza una suerte de mapa de una sociedad en que lo que denomina "poderes fácticos" y sus relaciones con el poder estructural son los aliados perfectos para llevar a cabo la degradación total de un país. 

Su más reciente novela, La Hediondez, retoma la retórica desacralizadora, esta vez en torno a un grupo de escritores mediocres de provincia, que opera como una asociación ilícita para conseguir sus objetivos. Con extremo detallismo, la narración aborda esa marginalidad intelectualizada y sus tramas miserables mediante dos grupos de escritores de San Antonio que se aborrecen: La Caleta, comandada por el Poetiso Caldera, y el Gremio, liderado  por Prudencio Aguilar. 

En esa ciudad puerto se impone la corrupción y la práctica de estrategias mafiosas que, por supuesto, devienen de un orden metropolitano. En el municipio domina una política cultural que ve los libros y la biblioteca como innecesarios, lo cual desbarata el proyecto de construcción de una biblioteca moderna. Uno de los mayores defensores de esta propuesta es el Poetiso Caldera, que se ha apoderado de este fétido lugar para dirigir desde allí sus negocios privados. Su contraparte, los poetas del Gremio, intentará desbaratar estos objetivos oscuros exponiendo incluso la vida. 

Mellado no afloja en su voluntad desmitificadora, ya sea respecto de los escritores o de las políticas culturales de la ciudad o del país, lugares habitados por seres contaminados hasta la médula por la corrupción. Sacarle su tajada a la torta o a la tortita es lo que mueve las acciones de todos los personajes, oficialistas y opositores, aun cuando habría que considerar que la voz narrativa se ubica del lado de los rebeldes. Es en este grupo donde se instala la idea de comunidad, y al parecer sólo ellos pueden lograr revertir -aunque sea transitoriamente- un estado en que el lucro individual y partidista tienen secuestrado el sistema de circulación del libro, lo que en este caso simboliza la negativa a democratizar el conocimiento. 

Sin embargo, junto con estas profundas afirmaciones político-culturales, la novela alcanza niveles delirantes, sobre todo en cuanto a los personajes del bando gremial, como la denominada "chica penetrada por el ano", un músico surfista y una poeta con unas asentaderas portentosas que, según señala el narrador con intencionada cursilería, "sintió, al igual que el personaje del célebre escritor Arturo Fontaine, que su ánimo se disolvía en el ácido del miedo". 

Aun cuando todo tiende a la ridiculización, la novela logra realizar un mapa crítico sobre la realidad chilena desde el pequeño mundo de los literatos y sus disputas patéticamente jocosas. La Hediondez es un consistente ejercicio de exposición hiperrealista, frente al cual resulta imposible quedar indiferente. 




Publicado en : LAS ULTIMAS NOTICIAS, 22 julio 2011. 

4 de agosto de 2011

"La Hediondez" de Mellado que no deja títere con cabeza.


Por Rafael Sarmiento


El próximo 6 de julio, a las 19 horas, en el bar The Clinic, en Santiago, se realizará el lanzamiento oficial del último libro del escritor sanantonino Marcelo Mellado.

Ayer, Súbete a la micro tuvo acceso a uno de los primeros ejemplares de "La Hediondez", novela que literalmente no dejará títere parado en la comuna puerto y en la que Mellado deja en evidencia su singular sentido humorístico y una bien dotada crítica cultural.

El libro, de 127 páginas, fue editado por Alquimia Ediciones y corresponde a su séptima entrega. El prólogo fue escrito por Álvaro Bisama.

Para Mellado, "La Hediondez" representa el fin de una suerte de saga de escritos vinculados al concepto de la provincia y ahora se concentra en La Batalla de Placilla, una búsqueda histórica. "La mirada del presente desde la historia", dijo Mellado.

El narrador sintetizó su último libro como un "divertimento, un juego delirante. La clave es al parodia, el carnaval, hueveo generalizado. Es la ficción de la realidad, aunque la realidad está organizada como ficción", agregó el autor de "La Hediondez".
Mellado explicó que lamentablemente en San Antonio no se ha manifestado interés por parte de libreros en comercializar su obra, sin embargo tendrá una distribución a nivel nacional y estará presente en las principales librerías del país.

A nivel local, el escritor pretende desarrollar una instalación bibliotecaria, en un lugar por confirmar, como el contexto del pretexto de lanzar la novela en la comuna puerto.

"Mellado aparece en la mejor posesión de sus cualidades: un humorista que no teme llevar la farsa hasta las últimas consecuencias", dice Álvaro Bisama de la obra de Mellado.

"Los personajes hablan una lengua de supervivencia proyectada en las posibilidades que vislumbran en los rubros de la burocracia", dice Roberto Merino.


Marcelo Mellado cierra saga de novelas sobre poetas de San Antonio


El escritor lanza La hediondez, sobre una guerra de poetastros por la Biblioteca Municipal.
por Roberto Careaga C.



A inicios de año, San Antonio vivió un amago de disputa bibliotecaria. La directora de la Biblioteca Municipal jubiló y su cargo fue codiciado por diferentes sectores. Pero el municipio optó por un funcionario subrogante. "Alguien de su área de influencia", precisa el escritor Marcelo Mellado, vecino y crítico de la biblioteca. "Es poco más que una casetita sanitaria", dice. Por eso, en su calidad de presidente de la Sociedad de Escritores de Chile, filial San Antonio, se reunió con el subdirector de la Dibam, Gonzalo Oyarzún, para pedirle que presionara para que la municipalidad llamara a concurso público. De paso, Mellado encontró la materia de su nueva novela.
Se llama La hediondez y, en el mejor estilo de Mellado, es una parodia hilarante sobre las disputas político-culturales entre poetas de poca monta de San Antonio, precisamente a propósito de la Biblioteca Municipal. Sexo, surf, crimen, mala poesía y los peores hedores del puerto complementan la farsa. "Es una parodia absoluta", dice.
Es algo más: el fin de lo que Mellado llama su "saga sanantonina". Empezó en La provincia(2001), siguió con Informe Tapia (2004), luego con los cuentos de Ciudadanos de baja intensidad (2007) y ahora baja la cortina con La hediondez. En suma, un retrato -con odio, sorna y humor- de las miserias y mediocridades de la provincia chilena y su burocrática vida cultural en clave carnavalesca.
"Todos estos libros tienen a mis típicos protagonistas: poetas enfrentados. Y a San Antonio como el eje central del relato. Me deberían dar un premio municipal", dice.
Adiós poetas
En La hediondez la guerra es entre los bandos de Prudencio Aguilar y el Poetiso Caldera. El primero es un poeta y tallerista de la costa que propone un proyecto de biblioteca independiente: la municipal está afectada por los hedores del edificio colindante, el Centro de Recuperación de Animales Exóticos, donde suelen caer lobos marinos y zorrillos heridos. El Poetiso Caldera preside la Asociación de los Amigos de la Biblioteca y, según su rival, es un "operador político" y "ex integrante de la maldita Concertación".
Aguilar y los suyos inician gestiones por su proyecto con una performance: una declaración pública sobre el valor de la biblioteca que va estampada en las "nalgas de una docena de poetas". En ese grupo está la exuberante Elizabeth Portentosa y el músico y surfista Chucho Valdés, quienes inician un tira y afloja amoroso. El bando de Caldera se pone nervioso, los espía y decide detener a toda costa su plan.
Más criminales que nunca en la obra de Mellado, los poetas de La hediondez torturan y están dispuestos a matar. Es la exageración final: "Esta es la última vez que escribo de ellos, ya me olvido de los poetas. No más", dice el escritor.
La realidad es menos terrible. Pero es opaca: en 2007 un grupo de poetas de Valparaíso lo zamarrearon y le tiraron huevos por escribir sobre ellos. Salió ileso. La Biblioteca Municipal de San Antonio aún la dirige un subrogante y sigue igual: "Es horrible. Somos la cabecera de la provincia, estamos enclavados en lo que llaman el Litoral de los Poetas y la biblioteca es poco más que una mediagua, donde la gente va a ver internet y los niños a hacer tareas. Es un fracaso institucional", dice.
Mientras espera la reedición de La provincia, vía Editorial Cuneta, Mellado escribe una novela sobre la Batalla de Placilla, de 1981. "Un periodista de una universidad charcha hace una investigación sobre Placilla. No le interesa, es una pega charcha. Lo único que quiere es irse de este país", adelanta.


Video lectura MMellado, La Hediondez.

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Lectura de un fragmento de LA HEDIONDEZ, última novela de Marcelo Mellado. 


Bar The Clinic, julio 2011.