18 de junio de 2010

Bajo el volcán, concurso cuentos 2009.


Leonardo Hernández, Raúl Zurita, Jaime Rivera, Felipe Moreno, Teovaldo Véliz, Marcelo Mellado y Patricio Fernández

La noticia está bastante atrasada, pero buscando en nuestros archivos de imágenes, encontramos éstas olvidadas, en donde un integrante de nuestro taller de escrituras participó como jurado en el Concurso de cuentos: Bajo el volcán, del The Clinic.

Acá algunos de los cuentos ganadores, y aquí los resultados del concurso en su segunda versión.

La crónica dice más o menos lo siguiente:
El pasado viernes, The Clinic y bar Liguria celebraron y premiaron a los ganadores de la segunda versión del concurso de cuentos Bajo el Volcán. El mambo fue un almuerzo en la casa de los folcloristas Pepe Fuentes y María Ester Zamora, en la avenida Matta, más conocida como La casa de la Cueca. Además de comida, pisco sour, cola de mono, cerveza y vino, la celebración tuvo música en vivo de lujo, a cargo de los anfitriones, y baile al por mayor. Entre los asistentes estuvieron los miembros del jurado: Raúl Zurita -que consideró a Ester Zamora la Ezra Pound de la pandereta-, Marcelo Mellado -que terminó la jornada cantando boleros- y Patricio Fernández, además del equipo casi completo de The Clinic, y Marcelo Cicalli con algunos amigos del Liguria. “La celebración ha estado muy buena, es lo que uno espera del Clinic, en contacto con la cultura popular. Nosotros, que venimos de afuera, nos hemos sentido súper cómodos”, dijo el ganador Jaime Rivera, que se volvió a Temuco con un millón de pesos en el bolsillo.

Por su parte, los merecedores de menciones honrosas, que se fueron con una chacal caja de doce vinos, no se quedaron atrás en los halagos al festejo: “Acá tuve la suerte de conocer a Mellado, a quien yo leía, y a los otros ganadores. Me da mucho orgullo”, contó Leonardo Hernández, cuyo cuento publicamos en esta edición. Y el horconino Teovaldo Véliz, cuyo cuento publicaremos la próxima semana, comentó: “Me sorprendió el premio. Yo soy pescador artesanal y escribo hace 20 años, cuando llegué a Horcón. Esto me sirve para el ego, para continuar. Hoy vine a Santiago especialmente para la celebración, y ha estado impecable, lo he pasado como no pensé que lo iba a pasar”. Por último, Felipe Moreno, autor de «Borde costero», remató: “Estoy súper contento con el premio, la celebración está increíble y me encanta que haya sido organizada por The Clinic, porque creo que es el único diario que dice algo de verdad en Chile”.


16 de junio de 2010

Ratas, en Quimera de España.




Revista Quimera se presenta así:

Con más de 25 años a sus espaldas, Quimera es una de las revistas de referencia en el mundo cultural español. En sus páginas han escrito premios Nobel -como José Saramago, Octavio Paz, Günter Grass-, premios Cervantes -Augusto Roa Bastos, Sergio Pitol, Guillermo Cabrera Infante-, premios Príncipe de Asturias -Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Augusto Monterroso-, así como la flor y la nata de la literatura a nivel mundial: Juan Goytisolo, Milan Kundera, Susan Sontag, Juan Marsé, etc.

Desde sus inicios, en 1980, Quimera se ha constituido en la revista literaria más importante en lengua castellana, quizá porque ofrece al público lector un producto de alto valor cultural pero ameno y asequible, y cuyo interés radica en la calidad de sus textos, la forma de presentarlos y la variedad temática que contienen sus páginas.

Bueno pues el N° 318 trae un Dossier llamado Cuando pase el temblor: Narrativa chilena actual, en donde publica un grupo de escritores chilenos tales como: Alejandro Zambra, Pablo Torche, Álvaro Bisama, Marcelo Lillo, Claudia Apablaza, Juan Pablo Meneses y el cuento RATAS, de nuestro compañero de rutas, Marcelo Mellado.


La página de QUIMERA acá.


(Excelente edición, artículos, críticas e ilustraciones).

13 de junio de 2010

El enemigo interno está entre nosotros


Es natural que en el mundo en que hoy vivimos se den ciertas patologías o fenómenos que sólo por hoy llamaremos anomalías o errores del sistema.

Creo necesario teorizar para darle profundidad al análisis posterior, el cuál daría como conclusión que estamos en presencia de un agente patógeno que está dañando los sistemas organizados, generando errores. Es aquel que no pertenece a ninguna estructura fija, sino que deambula, pulula y husmea buscando células más potentes para eliminarlas a cualquier precio, podríamos llamarlo fríamente “el enemigo interno”, anomalía.

Entonces teoricemos: hablar de la anomalía y de la construcción de una subjetividad criminalizadora que se define negativamente ante un otro no deseado, nos llama a definirla como una función social que opera en muchas de las definiciones subjetivas e identitarias de la sociedad.

Si bien es relativamente simple entender desde Durkheim la noción de “Función Social Anómala” y la noción de anomalía desde las lecturas que podemos hacer de Foucault, el problema se nos hace más complejo al enfrentar esta problemática desde un contexto social que nos presenta una modernidad cada vez más compleja y una creciente diferenciación social y diversificación de los marcos integradores de ésta.

La función social de la anormalidad se define como el ejercicio que construye una subjetividad que territorializa la enfermedad en pro de la organización de la sanidad social y su reproducción.

Entonces, entenderemos que la anomalía es subjetiva, que es una reproducción de la sociedad en que vivimos, que posee una función social, que enferma al sistema, que es un error y que existe con el fin de acabar con las células organizadas, simplemente porque no lo soporta.

Aristóteles, en sus escritos sobre el Estado ideal, exige que sus ciudades se preparen para tiempos de guerra y para tiempos de paz. Se debe evitar que los enemigos conquisten la ciudad, y ello a través de mecanismos reforzados y zonas y formas de construcción de difícil acceso. Las reflexiones de Aristóteles sobre aquellos ciudadanos del Estado que "se deberían haber comportado como las partes de un todo al que pertenecen", hacen referencia al enemigo interno: el que no puede o no debe vivir en comunidad no es "miembro del Estado y por tanto, ni un animal ni un Dios". Más claro aún se lo pone Zeus a Hermes en el mito de Prometeo: "a quien no puede hacer suyas las costumbres y el derecho se le puede matar como se mata a un miembro enfermo del Estado".

Por lo tanto el enemigo interno es peligroso y genera caos en el sistema organizado, por mí que los maten a todos, que los sacrifiquen o se les aplique la Ley del Talión, mientras no dañen el sistema organizado y trabajo realizado.

Para las teorías de contrainsurgencia sólo hay amigos y enemigos. En la “guerra moderna” el enemigo es difícil de definir... el límite entre amigos y enemigos está en la nación, en una misma ciudad, y algunas veces, dentro de la misma familia... "Todo individuo que de una u otra manera favorezca las intenciones del enemigo, debe ser considerado como traidor y tratado como tal" dice un manual.

Centrales sindicales, movimientos populares, organizaciones culturales e indígenas, partidos políticos de oposición, movimientos campesinos, sectores intelectuales, corrientes religiosas, grupos juveniles y estudiantiles, asociaciones de vecinos, etc., son entonces el blanco a destruir. Todos son el brazo desarmado de la subversión.

El concepto de "enemigo interno" se amplió a todo actor de "desorden social", extendiéndose así a todos aquellos individuos que ocupan roles marginales en la sociedad, seres que se automarginan por debilidades mentales o parafilias y no son capaces de ejecutar el acto de socialización con los otros por estar del otro lado de la acción, del otro lado del camino comunitario, del otro lado de la verdad, lejos del cooperativismo; el enemigo interno solapadamente entra y se mimetiza, se deja ver cuando ya ha construido lazos y la vende, y la vende tan bien, que el otro le compra y se mimetizan y se suben los egos y juegan a como que están haciendo pero en realidad lo que están haciendo es reproducir la mala practica del individualismo neoliberal, destruyendo, injuriando, mintiendo, eliminando al otro, y todo esto porque no es capaz de validarse limpiamente frente a él, por que NO TIENE OBRA NI BUENOS OFICIOS, entonces, lo mas fácil que le queda por hacer a este enemigo interno del que hablo, que ya ha logrado entrar al sistema organizado, es empezar a desacreditar a las células organizadas, a costa de injurias y perjuicios, amenazas y malos tratos, con objeto de lograr hacerse un nombre a costa de todos y a cualquier precio.

Ahora, contextualizando a este enemigo interno en mi San Antonio querido, el primer nombre que se me viene a la cabeza es…. No, mejor dejemos abierto el tema, es un personaje que conozco bastante de cerca, y quien se ha encargado de asumir la pega de ese agente patógeno que enferma al sistema organizado y lo destruye con distintos artilugios, aplicando las más bajas practicas, ejemplos claros y evidentes hay varios.

Escuela 1, de ella hoy no queda nada y no es por el terremoto, sino porque el enemigo interno entró y no los soltó más hasta que generó el conflicto y provocó el caos y generó la duda, terminando con un sistema organizado que daba la lucha desde la precariedad, que no jugaba al estar haciendo como si, sino que la praxis y la lucha era diaria, la creación y la socialización era diaria, y donde el cooperativismo se practicaba. Pero, llegó la anomalía, llegó el error y generó el caos.

Centro Cultural Villa Italia, en donde realizaban talleres de arte y de teatro, mientras, un día cualquiera, el que era su presidente agarró los libros y dejó de trabajar con sus socios, sin dar ninguna explicación, para luego utilizar la personería jurídica para beneficio personal; vemos entonces que el enemigo interno también es un lobo disfrazado con piel de oveja. Los franceses creo, por ahí introdujeron el concepto de “infiltración silenciosa”, que era introducir a un agente en alguna organización y que hiciera de espía o sapo y complotara en la misma orgánica que trabajaba, para obstaculizar los procesos de desarrollo y crecimiento.

CUT de San Antonio, organización que nunca ha podido generar redes con otras orgánicas si no es para alguna marcha, porque el enemigo interno implanta la desconfianza, implanta el individualismo ególatra, que trata de que no se puede trabajar en conjunto, porque en definitiva no es la acción en colectivo lo que le interesa, sino que quede en la memoria colectiva de la gente que es él y solo él quien realizó la acción.

Semanario San Antonio City, en donde el enemigo interno es su propio dueño; este es un medio visitado, pero lo que allí se publica no es ni cercano a la realidad ni a la verdad y su dueño lo único que hace es difamar, injuriar y perjuiciar a los demás para poder hacer alguna notita de baja calidad periodística o literaria. No se distingue muy bien para donde apunta, además de no poseer buenos oficios ni buenas prácticas.

...Y así podría seguir dando un montón de ejemplos, pero básicamente este es un tema territorial, donde hay uno que atornilla para el otro lado, de quien no puede ni sabe vivir en comunidad, quien no sólo se alimenta de todos nosotros, sino que quiere exterminarnos porque su ego le sobra y sus plataformas le sirven y son válidas (porque no es tonto), repito, porque cualquier plataforma le sirve: una radio clandestina, un canal, un diario, un beneficio, un centro cultural, cualquier instancia para poder sacar provecho y beneficios para sus fines personales, los que por lo general son bastante básicos: ser alguien, ser reconocido, vivir a costa de otros y no dejar que ese otro pueda cohabitar con él y trabajar en colectivo, porque déjenme decirles que a una persona como la que les estoy describiendo es imposible tenerle confianza, es imposible sentarse con él a discutir algo, porque quien se relaciona con este tipo de personas, según dice la teoría de la insurgencia, es el enemigo también y merece la muerte.

Hace unos días un amigo publicó una nota denunciando un hecho de impunidad efectuado por un enemigo interno, dejando en evidencia la falta de fundamento, vocabulario, escasez de profundidad y tolerancia a la frustración, entonces vuelvo al centro y me pregunto qué se hace con este tipo de personas que quedan impunes, porque no me digan que una sacá de chucha arregla en algo las cosas, o bajarle el perfil u obviar que existe.
Yo los recuerdo cada día y como son un error del sistema, son erráticos, y como son erráticos se equivocan siempre, y es ahí donde dejan la evidencia de la cual yo me agarro y utilizo para denunciar y destruir al enemigo.

El enemigo ha vuelto y está más cerca de lo que tú crees… Encuéntralo y denúncialo.



Roxie Lee Espacio Cultural, Llo-Lleo
Junio, 2010.