22 de enero de 2010

Las raíces del arribismo


Marcelo Mellado ha escrito una obra peculiar: mezclando el uso correcto del lenguaje con el improperio violento, sus cuentos exponen la cara oculta del exitismo chileno. Armas arrojadizas, una compilación de sus mejores narraciones, da buena cuenta de ese afán.

por Juan Manuel Vial - 16/01/2010 - 13:38

La narrativa de Marcelo Mellado concede al lector momentos de gracia que por lo general no son comunes de apreciar en la obra de sus colegas. El humor oscuro, la imprecación insultante, la palabra masajeada con sorna, el desprecio por una chilenidad de pacotilla que, sin embargo, se ve a sí misma como un ente triunfador, más ciertas voces que hablan desde una derrota alcoholizada pero no por ello indigna, dan forma a un espacio de queja literaria único en nuestro medio, radiante por su coherencia, fuerza y desparpajo, y admirable por la capacidad de aplicar bofetones donde más duele, es decir, sobre el feo rostro de nuestra excelsa y fecunda mediocridad.

Armas arrojadizas contiene 15 relatos que provienen, en su gran mayoría, de dos libros fundamentales en la obra de Mellado: El objetor (1998) y Ciudadanos de baja intensidad (2007). La selección de los textos estuvo a cargo del crítico Vicente Undurraga, y si ésta fue certera y contundente se debe a que, tras la lectura del libro, uno queda en pie de articular, rememorar o citar con suma facilidad algunos de los postulados más profundos del herético credo del autor. Frases musicales, violentas e indiscutiblemente enraizadas en la pura y santa verdad, como la que sigue, son difíciles de olvidar o pasar por alto: "Él decía o dice que ese coágulo de caca llamado educación chilena es, al menos como él la había padecido y experimentado, un ritual adaptativo que uniformaba conductas y despotenciaba el deseo".

No es casualidad que Mellado haya sido, o sea aún, profesor de castellano: en Armas arrojadizas se observa un manejo del lenguaje sorprendente, que combina la corrección del estilo con aquello que en buen chileno entendemos por chuchada. Entre los personajes entrañables del libro (casi todos son seres que han fracasado en esta vida cruel e injusta, personas carentes de "eso que yo llamaría vocación vital") también hay ciertos maestros de escuela que, balbuceantes debido a los efectos del alcohol, aún son capaces de despotricar, haciendo gala de racionalidad, tino e imaginación.

Es el caso de un tal Carrasco, que en el relato Vocación docente le propone a un amigo abjurar de su patria: "Puta que me caen mal los chilenos, Mondaca. ¿Por qué no renunciamos a nuestra nacionalidad, Mondaca? ¿Eso se podrá hacer? Me refiero a la cosa jurídica. Es una fantasía de antiidentidad que tengo. No sé si hay algún precedente jurídico al respecto. Incluso he estado tentado a presentar mi caso a la ONU, que existiera la posibilidad de declararnos apátridas. Yo lo haría, Mondaca, créeme que sí lo haría. Podríamos dar entrevistas sobre el tema, saldríamos en el diario, nos harían algún reportaje televisivo. En una de esas es una solución, al menos psicológica, de nuestra miseria vital, incluso te puede servir para un proyecto de poesía maldita".

Por lo general, los personajes de Mellado son seres escépticos, que comparten un rasgo esencial: casi todos dan fe de un antiarribismo furibundo, pues, de una u otra forma, se han autoexcluido de las llamadas bondades del libre mercado y no han obtenido las prebendas propias del acto de lamerle las suelas al poder político. La conjura de los grupos en contra de individuos solitarios y aparentemente inofensivos es una fijación constante en la narrativa de Mellado, y ésta podría resumirse en una sentencia inquietante: "En un país insular como este la palabra traición no tiene el sentido de quiebre moral que posee en otras culturas, es casi un modo de relación social".

Cuentos que ya podrían considerarse clásicos dentro de la escena literaria local, como No iré a Madrid o Ratas, en donde el narrador desarrolla una potente invectiva en contra de los poetas de Valparaíso, o la alusión cariñosa a personajes olvidados, como el Súper Taldo, aquel muchacho que sufría de ataques de coprolalia incontrolables, hacen de Armas arrojadizas un libro fundamental para entender a cabalidad la época en que vivimos: la cara oculta del exitismo nunca estuvo mejor expuesta que en estos relatos de doble filo.


En: LA TERCERA, CULTURA.

16 enero 2010

Putas para Huidobro, II parte.

II Festival Isla Negra 2010


8 de enero de 2010

La Vaquita y PARATOPIA





La Vaquita es una publicación sureña, revista de creación literaria, liderada por Joaquín Zerené, Miguel Rojas y Rodrigo Landaeta, todos parte del colectivo de escritores de Valdivia, Paratopia, la que nace gracias al Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura.

Marcelo Mellado ha participado en dos ocasiones en el encuentro que realiza el colectivo, como representante de San Antonio, siendo el recién pasado año el
3° Encuentro Latinoamericano de Escritores, Valdivia 2009, y que tuvo a grandes de la palabra como la argentina Diana Bellessi y Martín Gambarotta, José Eugenio Sánchez, de Monterrey; Miguel Ildefonso, de Lima; Luis Alberto Ambroggio, de Washington; y a varios escritores chilenos, entre otros: José Angel Cuevas, Yanko González, Heddy Navarro, Verónica Zondek, Germán Carrasco, Soledad Fariña, Rodrigo Arroyo, etc., el que también contó con talleres literarios en escuelas y distintas actividades dentro de la región.

Compartimos con uds. el blog de COLECTIVO PARATOPIA, y el relato de HAMELIN, originalmente publicado en el diario La Nación, y que hoy se encuentra compendiado en ARMAS ARROJADIZAS, volumen de recopilación de cuentos ya publicados por Mellado más otros inéditos, publicado por Ediciones Metales Pesados, 2009.
Acá va en la entrega virtual de dicha revista.


4 de enero de 2010

Armas Arrojadizas

A propósito de la publicación del último volumen de cuentos (re editados y algunos inéditos) de Marcelo Mellado: ARMAS ARROJADIZAS, por Ediciones Metales Pesados, 2009; va esta entrevista realizada en nuestras tierras, al alero de un fin de año movido, caluroso y prometedor, en el diario nacional LA TERCERA, Cultura.

Marcelo Mellado: "Tengo la misión de limpiar a Chile de la impostura"

No cree ser un escritor. Le gusta pensarse como un "operador discursivo". La antología de cuentos Armas arrojadizas es la prueba del lugar único que ocupa en la literatura chilena.

por Roberto Careaga C. - 02/01/2010 - 10:41

Leer la entrevista completa acá.