29 de mayo de 2009

Política Local y Escuela 1


San Antonio siempre ha estado en crisis, por lo que el mediático evento tan comentado y analizado, pero nunca previsto por los profesionales de la economía, no debería notarse en nuestra ciudad. La mentada crisis parece, más bien, una estrategia manipulatoria que beneficia a los poderes fácticos y a los especuladores, lo que les permitiría administrar procesos políticos.

La situación política local está determinada, por un lado, por aquella obsesión democratoide que privilegia la cuestión electoral -de ahí que debamos soportar a los cadáveres políticos que nos envían de los centros decisionales, ya sea de Santiago o de Valparaíso; y por otra parte, un sector de la ciudad que se piensa autónomamente y que intenta sobrevivir generando sus propios modelos de acción.

El modelo criminal de hacer política que nos impone la Concertación y la derecha, tiene una clara respuesta en el desinterés ciudadano por participar en ese mercado regido por leyes perversas. Sumado a esto está la discriminación territorial y el abandono a que nos somete el gobierno y el Estado chileno.

A pesar de que las autoridades y los "poderosos" locales sirven a intereses que están fuera de la ciudad, actuando sólo como segundones de poderes centrales, y además de la agresión y el desprecio permanente contra los habitantes, corroborado por la construcción de ese muro de la vergüenza que llaman mall-casino, siento que San Antonio está en un buen pie histórico, en el sentido en que comienzan a recomponerse las redes populares, y diversas instancias orgánicas no partidistas están tomando la hegemonía a nivel de propuestas políticas.

Sin duda, el dispositivo Escuela 1, está liderando la lucha por la autonomía ciudadana y está promoviendo la movilización popular, teniendo como base programática la cultura y la educación. No se trata de una propuesta histérico resistencial, determinada por el fundamentalismo político, sino que su gente propone (me incluyo) un nuevo modo de organización social, cultural y económica, que recupera productividades y creatividades locales.

La ciudad tiene y exhibe una productividad cultural no bien reconocida ni estimulada ni respetada por la autoridad. No ha habido una respuesta en relación con las necesidades de infraestructura al respecto, es más, todo lo que el municipio asume como creación propia, son cosas que llegaron del Estado chileno, cumpliendo malamente su función con esta zona por la asignación de recursos.

Pero lo realmente importante, para los que tenemos otro concepto de país y ciudad -que queremos promover y hacer más visible-, es el proyecto de ciudad Otra que plantea la Escuela 1, basada en otros parámetros, como la solidaridad, la colaboración y el trabajo colectivo, generando un paradigma muy distinto de desarrollo al que propone el neoliberalismo o el capitalismo salvaje para comunidades pobres como la nuestra.

En este punto es clave plantear que la autoridad municipal está obligada moralmente con la Escuela 1 y con la ciudadanía; debe, simplemente, en un gesto de respeto, renunciar a sus pretensiones en relación con el terreno en donde está emplazada la escuela, para que ahí se desarrolle el proyecto que está en curso. El municipio tiene la obligación de dar posibilidades, no negarlas.




Marcelo Mellado
Publicado en El Líder San Antonio
Martes 26 de mayo de 2009.

27 de mayo de 2009

Voluntad de Estado



Abulia. Def.: Falta de deseo o interés por las cosas.
Esta patología extraída de la ciencia de la psicología, sirve para diagnosticar a una organización enferma como la nuestra, por carecer de cierta voluntad por un lado y movilidad por otro, aunque ambas cualidades intrínsecas se interrelacionan en el sistema Estado.

La inercia, ha ido debilitando y asumiendo este diagnóstico como crónico y normal para un sector de la sociedad civil y sin salida orgánica visible (sistema político). Si observamos el barrio, parafraseando el léxico proveniente del cientismo político, vemos algo totalmente paradójico con el nuestro: se administran Estados “sanos” y, en algunos casos, con un exceso de sanidad que podríamos denominar voluntarismo (que debiera también ser monitoreado); éstos toman medidas que tienen que ver con las estructuras mismas de la organización, pues entienden el dinamismo como algo intrínseco. Sólo por citar algunos: Bolivia, Venezuela, Ecuador, Argentina, en donde se llaman a plebiscitos, aprueban nuevas constituciones, llaman a asambleas constituyentes, nacionalizan lo que haya que nacionalizar, revocan concesiones, estatizan los sistemas de A.F.P., etc.
Ahora bien, si nos referimos a cambios estructurales, la lista sería enorme. Esto no tiene que ver con la instalación de gobiernos progresistas, “revolucionarios” o populistas, según se denota con cierta impronta de desprecio por parte de las oligarquías de cada país, olvidando que, si fuese el caso, corresponde a la historia política misma, de la cual deben hacerse cargo.
Lo mismo ocurre con los Estados en Europa: Alemania, Francia, Inglaterra, por nombrar algunos. Si bien, su voluntad y movilidad corresponde a reformas de los llamados Estados Nacionales, según versa la teoría política, para hacer frente principalmente a la crisis y a los problemas derivados del mercado, por lo menos entienden que estos factores, es decir, voluntad y movilidad, son motores fundamentales para la sanidad y desarrollo de sus Estados.

En Chile, nos parece todo de una inercia alarmante y estamos condenados a esta estructura fáctica correspondiente a un Estado-Kármico: un Sistema Previsional cuya génesis doctrinal general establece dos principios fundamentales: solidaridad y universalidad, los cuales son letra muerta en nuestro sistema en donde todo queda postergado al individualismo extremo:
*Un sistema de educación que traspasa una función de Estado a los Municipios -que poco o nada les interesa-, pues comprenden que no es una política de los Municipios educar.
*Un sistema bancario con el máximo convencional más elevado del mundo, lo cual a su vez permite la usura, que se opone incluso a los preceptos más dogmáticos del liberalismo.
En este sentido, ya Thomas Jeffersson, un liberal que proclamó la independencia de E.E.U.U., lo vislumbraba, en una alusión hacia los bancos: Pienso que las instituciones bancarias son las más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate. Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a los bancos, privarán a la gente de toda posesión: primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron.

Por último, consignar un Estado con voluntad y movilidad es un síntoma de buena salud y corresponde a cualquier taxonomía organizativa de Estado o Gobierno; lo mismo para la sociedad civil, la que si se expresa en la calle con marchas, protestas, huelgas, etc, deja en claro que la salud le hace bien al Estado mismo, y no es una amenaza, según lo entiende la ignorancia política, sino que es parte de la retroalimentación de un sistema político (David Easton). Por último, para que el árbol no crezca chueco, como dice Parra, cuando ninguno de estos factores se manifiesta, cabe sospechar sobre la vigorosidad de nuestro Estado.





Juan Carlos del Río
Técnico Jurídico
Egresado Administración Pública U.V

17 de mayo de 2009

Mermeladas





Compañeros y compañeras de este viaje al fondo de los mares y profundidades de los bosques de la Quinta región: Estamos en plena producción de nuestras mermeladas de rosa mosqueta, guiados por supuesto por nuestro productor agrícola el compañero Mellado, y aunque se nos agotó la primera y segunda producción de El destino es Incierto, seguimos en la lucha y en el trabajo de campo -bordado de flores y de mierda también-, pero lo más importante es que estamos trabajando y tenemos para rato. También estamos sembrando en otro campo cercano de una colega agricultora y pequeño empresaria que solidariamente nos presta su tierra para ver germinar esas semillas que no siempre se plantan en la página blanca sino en la tierra fecunda de la amistad y el tiempo compartido. No hay como el trabajo en equipo queridos lectores, y sentimos mucho que nos resulte. (Disculpen nuestra autoestima por esta vez, pero cuando vemos los productos ya terminados, con su hermosa etiqueta pintada a mano y más encima vendidos... más nos sube).
Ya les avisaremos sobre la próxima venta...
¡Saludos!

15 de mayo de 2009

Enemigo



Él debe tener razón por odiarme y despreciarme. Su razón particular. Debo reconocer que nunca he tomado en cuenta ni creído en ese medio virtual. Yo me disculparía por no considerarlo, soy discriminador. Sospecho cultural y políticamente de su propuesta. Me refiero a San Antonio City. Pero debo reconocer que mi actitud fóbica con el delirio y las patologías de expresión política me convierte en un crítico despiadado de este tipo de expresiones que se agotan en sí mismas. Aquí hay problemas afectivos, obviamente, la ansiedad por formar parte de una iniciativa efectivamente innovadora y potente, lo saca de quicio. Hay toda una generación odiosa, sin obra, que no soporta que haya otra que le recuerde su mediocridad, por el sólo hecho de ejercer un punto de vista. Me costaría mucho considerarlo un cómplice, hablo en singular, porque no veo más gente, si lo hubiera podríamos pluralizar el mensaje.
Siempre lo(s) he mirado con suspicacia. Y este es un problema mío. Ojalá tuviéramos un método eficaz para enfrentar la controversia, que no sea la asamblea histérica de compañeros que hablan con el dedo índice (el culpabilizador). Yo escucho la palabra asamblea y me le relaja el esfínter. Creo más en las reuniones de trabajo, masivas o reducidas.
Yo y algunos con los que trabajo tenemos varios proyectos relacionados con ediciones de libros y con bibliotecas, pero jamás contemplaría a ese medio, lamento decirlo y me disculpo nuevamente, en iniciativas de esas características, porque no me los imagino en una pega colectiva y respetuosa del otro.
Además, con algunos compañero(a)s de la Escuela 1 y del taller Buceo Táctico estamos sembrando leguminosas, cereales y hortalizas en un campo cercano, como parte del proyecto general, pero no invitaría a ese medio a un trabajo de este tipo, porque desconfío radicalmente de él (ellos). E insisto en disculparme, porque suena muy descalificatorio a priori, pero es tanto el olor a fracaso que despiden y el deterioro de la calidad de su proyecto que yo lo(s) veo y huyo, porque es deprimente. Ojalá todo pudiera ser más saludable.
Aquí en esta ciudad la tradición izquierdistante es tan, pero tan horripilantemente decadente y autoconspirativa que nada a su alrededor crece. Yo pertenezco a esa tradición y me doy vergüenza, por eso no transito demasiado por allá, para no hacer más daño del que ya uno naturalmente hace como tributario de esa enfermedad. Quiero insistir en mis disculpas, porque soy de esa generación, la culpable, y quiero agregar que es total y absolutamente necesario renunciar a lo personal y no perder de vista al famoso enemigo, que obviamente está muy cerca -o dentro de nosotros, porque los poderes fácticos siguen impunes.
¡Ojo! A mí me encantó el himno, es una de las acciones más freak del año cultural, el problema es que no se puede institucionalizar voluntaristamente, así como yo no puedo institucionalizar-imponer mi biblioteca, mi taller, mi partido, etc. “¡La Escuela 1 se logrará! ¡Qué duda cabe!

Yo, el aludido.