24 de noviembre de 2009

Arte Litoral


SÁBADO 28 DE NOVIEMBRE
19;00 Hrs.

PRESENTACIÓN TALLER DE ESCRITURAS
BUCEO TÁCTICO
CASA MUSEO PABLO NERUDA


CERRANDO EL CICLO ARTE LITORAL
MÚSICOS: BARROTE


VENTA DE LIBROS + CONVERSACIÓN + NUEVAS PLAQUETTES
EDITORIAL ECONOMIAS DE GUERRA:

DE LA EXTREMA IRREGULARIDAD
FLORENCIA SMITHS / MARCELO MELLADO

POESÍA & NARRATIVA DE SAN ANTONIO

9 de noviembre de 2009

Nadie va a Madrid

En: La periódica revisión dominical (Blog de literatura y crítica)
Sobre "Ciudadanos de baja intensidad", obra de Marcelo Mellado publicada el 2007.
Por La Calabaza del Diablo.



Lo siguiente puede ser sobre escritores que se mueven o escritores inmóviles. Puede ser sobre literatura o sobre la impostación literaria. Puede, incluso, funcionar como declaración de principios o como apología del localismo. Contra otros, contra uno mismo.


No iré a Madrid, dice Marcelo Mellado, en el cuento que inaugura su libro Ciudadanos de baja intensidad, y la consigna se repite a lo largo del relato, como un gesto que recrea el estado de las cosas. El yo se instala en un espacio, encuentra un contexto, y narra su consigna política. Porque No iré a Madrid, funciona como cuento, pero también como declamación.

Hay unos y otros: hay un aquí y un allá; hay un narrador que se instala en un lugar y desde esa ubicación cuenta. Por sobre todas las cosas, No iré a Madrid es un relato que encuentra un espacio desde donde contarse; un espacio ineludible, que llena de sentido el mensaje, que lo justifica y que lo agrede. Más que reacción, el narrador autoconfiesa sus preferencias. No busca invalidar lo ajeno, sino que, en el discurrir de los hechos, procura autoafirmarse.


“Es tan insoportable ser chileno que he pensado seriamente en renunciar a esta nacionalidad perversa. (…) Vivo, en un país, territorio o paisaje que no faculta para la vida humana, por eso no iré a Madrid.”

El hablante, como he dicho, encuentra su lugar, pero no lo caracteriza con la intención de elevarlo a categoría idílica, sino como una necesidad de afirmarlo tal cual es. Lejos de fantasías y paraísos, el lugar de Mellado es una realidad insoslayable, por lo que sólo queda asumirlo.


A su vez, Mellado deconstruye todo tipo de ensoñación literaria. Me explico: las imágenes creadas, a partir de la misma literatura, de París, Madrid, Barcelona, Roma, Lisboa o Ginebra, no son más que añejas imposturas de un tipo de literatura que las ensalzó como lugares -valga la repetición- literarios. En consecuencia, en No iré a Madrid, el narrador se aleja de la figura del escritor que anhela las tierras donde se ubican sus novelas preferidas, para refugiarse en un país que no es mejor, pero que es su lugar.


“No iré a Madrid, porque los que suelen ir para allá son los buenos escritores y uno que otro futbolista, y creo que algunos políticos invitados y también las putas y algunos delincuentes, y yo no pertenezco a ninguna de esas cofradías. (…) Y volviendo a lo de los escritores, se trata o me refiero a esos que escriben como hay que escribir, no como uno que escribe idioteces sin sustancia ni fundamento.”


No ir a Madrid se convierte, a su vez, en elección, pero también en imposibilidad. Aunque se quiera, no se puede. O sí, pero traicionando ciertos principios que, al menos someramente, el narrador tiene. Porque el yo que cuenta tiene un lugar físico, pero también un lugar social. Es esta ubicación social –podríamos llamarle clase- la que no se transa. En el Prólogo a Los Lanzallamas, Roberto Arlt dice: “Para hacer estilo son necesarias comodidades, rentas, vida holgada. Pero, por lo general, la gente que disfruta de tales beneficios se evita siempre la molestia de la literatura. O la encarna como un excelente procedimiento para singularizarse en los salones de la sociedad.” Pues bien, el narrador de Mellado, a mi juicio, hace suyas las palabras del escritor argentino. Un escritor, escribe. Los salones, la comodidad, son para otros. Es, como el mismo Mellado sostiene, “para los escritores que escriben como hay que escribir”.


“No soy artista ni intelectual, ni empresario, ni carterista internacional, luego, no tengo billete pa’l pasaje, y aunque lo tuviera tampoco iría, porque no tengo nada productivo que hacer allá y para pasear o vacacionar me basta con esa cagada de litoral central que queda aquí cerquita y que está llena de poetas hijos de puta. Te insisto, no iré a Madrid ni a Roma tampoco, y menos a Buenos Aires. Ya sé que es más barato, es como obvio, no tengo línea de crédito ni capacidad de ahorro. Por eso no voy. Porque ese huevón que fue y después escribió España en el corazón, se benefició del agregadurismo cultural y allá se hizo cafiche de una mina con plata que, además, le enseñó los modales necesarios para transitar por esos lados. Por eso no voy a ir ni cagando a Madrid, porque no quiero y no puedo, no me lo permiten mis condiciones de vida.”


Hace unas semanas, Marcelo Mellado publicó en un periódico de Chile, The Clinic, un texto titulado No iré a La Habana. El artículo, si bien no tiene los entramados argumentales de No iré a Madrid, responde a la misma lógica. “Yo sé que no soy un escritor con buenos estándares de calidad, pero al lado de cualquier patipelao chileno no quedo tan mal parado”.


Mellado, en el texto antes mencionado, radicaliza su postura y la convierte en algo evidentemente político. La queja existe, pero es una queja contra todo un sistema que asume lo artístico como algo decorativo. Ir a La Habana, al menos en el papel, podría ser, en otro tiempo, signo inequívoco de una postura política. Hoy, ya no. Ahora, y allí es donde Mellado se centra, el aquí y allá no está necesariamente marcado por América y Europa, sino por la capital y la provincia.


Pero a la hora de la cochina práctica poético cultural ni un culiao me la gana, soy más revolucionario que cualquiera de los lameortos que van. No hay ningún escritor cara de chileno que sea más consecuente que yo a la hora de hacerle la lucha contra el fascismo y la perra concertación; lo que pasa es que yo no vivo en Santiago y los huevones de allá discriminan como locos, porque son tan centralistas como la derecha (son de derecha los culiaos). (…) No iré a la Habana porque Chile es el país invitado y yo soy, a mucha honra, antichileno; al menos de ese Chile lamecaca y liberal que van a promover los que van.


Lo planteado por Mellado, tanto en el cuento como en el artículo, invita a una reflexión sobre el territorio como lugar social. ¿Qué es lo que somos? ¿Por qué somos de acá? ¿Qué historia nos contamos? Contra la impostura y la literatura snob, contra el falso e ilusorio realismo. El cuento apela al falso turismo cultural, que es una aspiración de estatus, antes que una misión concreta. La literatura, en consecuencia, no tiene objetivos, pero sí tiene una responsabilidad: responder a la agresión, por ejemplo, y denunciar aquello que la agrede.


El escritor asume sus textos con una doble cara: decir lo que se es y decir lo que no. Eludir el conflicto, no, pero sí cubrirlo con la contextualización social de lo que se escribe. Como dice Mellado: “Lo que intento hacer es, quizás, hacer un catastro de no lugares para refregártelos en la cara y así evitar la historia que debo contar”. Pero, finalmente, la cuenta igual.


R.S

3 de noviembre de 2009

Odio mi patria, pero...


Yo quiero a mis amig(a)os, les tengo mucho cariño, y mis amig(a)os están repartidos entre Chiloé, Valdivia, Santiago, Valparaíso, Viña del Mar, Reñaca, Limache, Villa Alemana, Quillota y San Antonio (Barrancas, Llo-Lleo y Santo Domingo). Muchos de ellos son artistas, profesionales, obreros, políticos, académicos y trabajadores de la cultura. Todos ellos son de la (sub)cultura de izquierda. Consigno esto porque es parte de la dimensión subjetiva de la política. Tengo sólo un amigo que vota por la concertación, el resto votan casi todos nulo, en primera y en segunda vuelta. Todos tienen muy buen humor, son levemente neuróticos, se han casado en más de una oportunidad, quieren a sus hijos, son honestos y postulan a una sociedad más justa. Ningun(a)o de ell(a)os es impostor (simuladores de lo que no son), tampoco son arribistas y menos envidiosos, yo diría que, en general, ninguno(a) es tributario(a) de los pecados capitales, y si algun(a)o exhibe algo de resentimiento, es capaz de trabajar esa energía odiosa creativamente. En resumen, yo quiero a mis amig(a)os y les deseo lo mejor.

¿Por qué me surge esta necesidad de declararle mi amor a mis amigos(as)? Porque ahora que se nos viene la noche oscura, porque la derecha va a llegar al poder ejecutivo y va a consolidar los otros poderes que ya posee, sea cuales sean sus señales de identidad. Por eso los amigos, incluido los cómplices, tenemos que estar más unidos que nunca.



Los otros, los enemigos y los simplemente otros (en una gama variable de relaciones), merecen seguir viviendo, quizás, igual que yo, creo; aunque es probable que debamos hacer un frente común para sobrevivir. Lo que ahora no pasa. ¿El (anti)pinochetismo nos unirá igual que ayer? ¿Todos contra el maldito de turno? La imagen es facilona, pero tiene algún sentido. Sinceramente, yo no querría aliarme de nuevo ni con concertacionistas malditos ni con burócratas conservadores ni con fundamentalistas de derecha que creen que son de izquierda, simplemente plantear la legitimidad de nuestro ghetto y respetar la legitimidad de los otros y no nos molestemos, y mantengamos las relaciones protocolares que hay que mantener y punto. Yo no soy ni tengo la verdad y no quiero que nadie me la venga a imponer, para eso me basta con una que otra plática bianual con algún testigo de Jehová (que al menos sé que no me quiere asesinar, sino sólo convencer de la necesidad de estar en el señor).



De bibliotecología y otras yerbas


El otro día fui -después de haber ido a dejar a mi hija a Santiago- a la Escuela 1. L(o)as compañeras y compañeros celebraban un aniversario de…, ¿cómo llamarlo? ¿proyecto, emprendimiento, iniciativa, acto revolucionario, ocupación popular? Habría que preguntarle a los comisarios políticos, a los cancerberos que velan por la pureza de todo lo que ahí ocurre, aunque no organicen nada. Vi a Chinoy y a la Klara, a la Libe y a otros amigos. Además, pude conversar con los brigadistas que apoyan bibliotecas populares. Todo muy bonito o casi. Sí, exactamente, estaban los “tontitos” (disculpar descalificación) o los fachos, no sé cómo llamarlos. Y ahí pude darme cuenta cabalmente por qué es tan desagradable, físicamente (la psiquis está incluida en lo corporal), ir para allá. A mí me encantaría hacer un taller (y quise hacerlo), pero están los auténticos revolucionarios, los originales, los que encarnan verdaderamente el espíritu popular, merodeando y odiando. Son ellos, los hijos de la revolución cultural proletaria del presidente Mao, los hijos de Kim Il Sung, los Guyen Van Troi, los defensores de Hanoi, los nietos de Ho Chi Min, los milicianos de la sierra, los soldados del comandante Gonzalo (en Perú), los lugartenientes de Ronald Rivera Calderón, etc. ¿Estos tipos sabrán quién fue Laurenti Beria (del tiempo de Stalin)? ¿De dónde vendrá su formación político religiosa, me pregunto? Me gustaría escribir una novela sobre eso. Yo creo que hay que asumir la derrota, al menos en lo personal. Yo creo que hay que entregarles todo, por salud mental, y reconocerles la victoria estratégica, por una especie de paradoja política, de modo que los siempre derrotados y despreciados ganen, aunque pierdan en el intento. Ellos son la verdad de lo popular, qué duda cabe. La escuela es de ellos, se merecen quedarse con ella precisamente porque no fueron capaces de crear la iniciativa, sólo parasitan de ella y en ese estado deberían hacerse cargo de la misma. Y los organizadores genuinos retirarse a cuarteles originales, descansar por un tiempo y volver para que les presten una salita (sin candado). Ellos se merecen el poder, porque no tienen momento crítico, porque son soberbios y no conocen la humildad, son como los católicos fundamentalistas, autorreferentes y egocéntricos, y desprecian al pueblo, en su fuero interno, porque éste no se deja conducir por ellos; porque son superiores, en su megalomanía sicótica y miradores en menos. Heredaron lo peor de la cultura izquierdistosa, la arrogancia cuica, heredada de los viejos intelectuales de izquierda de los sesenta-setenta, provenientes de las clases altas del país. La casa azul debiera ayudar en esto (y los pacos también, para obligarlos que se tomen los ansiolíticos o antidepresivos). Recuerdo cuando uno de ellos me increpó echándome en cara (o reprochándome), en el estilo comisario del pueblo, y de folletín político, que yo me quería aprovechar de los cabros de la escuela (el día que llevamos a cabo la “tiradura de bote”, actividad que llamamos Traslación) y ganar plata y/o proyectos, todo esto en un contexto de provocación enfermiza, -incluyendo cámara que grababa la escena-, como acumulando pruebas de cada acción hostil (de estar en internet este material quizás podamos utilizarlo cuando haya que recurrir a la justicia burguesa, ojalá eso no pase). Responder a eso es caer en la lógica primaria y banal, y hasta frívola en que esos infantilistas se mueven. Me acordé de una desviación política que describía Lenin en su libro El izquierdismo, enfermedad infantil… y que nos hacían aprender cuando yo fui militante. Estos tendrían dos enfermedades o desviaciones, según Lenin, el infantilismo y el voluntarismo. ¿Podríamos hacer un taller ideológico en la escuela?

A ese tipo que atiende o tiene un negocio microcapitalista en que vende souvenires (también capitalistas) y al otro que tiene un apodo de historieta de Disney les escuché decir, respectivamente, lo siguiente en una ocasión (en una reunión de la escuela cuando yo quise incorporarme, pero mi fobia radical me lo impidió, estoy yendo a un especialista para tratarme eso): “todos tenemos que hablar el mismo idioma”. Enunciado que delata un autoritarismo de dueña de casa. Y el otro dijo, literalmente: “a la gente hay que civilizarla”; yo creo que debe haber querido decir algo como “concientizarla o educarla” o algo así; dando cuenta de una superioridad absoluta sobre la gente y de su misión salvífica. Tengo la sensación de que estos tipos encuentran “tontos” o sin la experticia política que ellos tienen a los cabros más jóvenes de la escuela. Esa arrogancia es típica del obrerismo izquierdistoso que pretende ganar espacios en “los frentes de masa”, exhibiendo un maquiavelismo charcha, risible o hilarante, de opereta bufa. Ese arcaísmo político es insoportable e impresentable, da un poco (o harto) de pudor y hasta vergüenza ajena.


También recuerdo, y esto sí que fue hace años, cuando yo le regalé a la Biblioteca Popular Juan Alsina un libro de mi autoría, se trataba de El Objetor. Se lo pasé a ese que tiene apodo de historieta de Disney, esto fue a fines de los 90, creo, cuando estaban en Barrancas. Me tinca que debo ser uno de los pocos escritores chilenos, si no el único, que donó un libro a esa biblioteca. Me imagino que ese libro no existe, que fue destruido o vendido. Yo sé que no merezco el respeto que se merecen los escritores de verdad, esos que no viven acá y que escriben lo que hay que escribir, pero sí hay un detalle, yo tengo, construyo y diseño obra (OBRAS); no ando buscando culpables de mi fracaso o mi derrota (de nuestros fracasos y derrotas). Mis aliados están en eso, también. Están creando y trabajando.


Pregunta: ¿Estos tipos tienen efectivamente libros? ¿Uno puede verlos, tener acceso a ellos? ¿Se trata de una biblioteca abierta, no? Igual que la otra, la municipal, que está rodeada por un zoológico y un museo, que es tan abierta que yo no me atrevo a entrar (por el efecto que las miradas pueden producir en uno). Otra pregunta, ¿por qué se llama Juan Alsina? Yo sé la historia del cura que fue asesinado, leí un libro sobre eso, además, Joan Alsina casó a mis suegros y fue profe de mi amiga Sara en aquellos años. Yo pienso que el nombre está mal puesto. Me parece bien que uno haga esos recuerdos y homenajes, pero no corresponde al perfil del sacerdote histórico, creo, que trabajaba más estrictamente en el área social. Puede que esto no admita discusión, pero para aclarar estas cosas quizás sería bueno que ese grupito hiciera una presentación social de la iniciativa y/o un seminario sobre el testimonio de Joan Alsina. La tradición de que las bibliotecas lleven nombres de escritores puede romperse. Otro elemento que me llama la atención es que, a pesar de que estos tipos deben ser de tradición “marxista”, tienen esa cosa cristiano-católica, quizás vengan de la tradición parroquial obrera, muy fuerte en la zona y en Chile. Lo otro, simplemente, es que su delirio con la verdad es cristiano, es decir, puede que en cualquier momento se conviertan al señor y problema solucionado.

En vez de una novela podría consignar esto en una película que quiere filmar un sobrino mío sobre la novela Informe Tapia. Incluso, en una de esas, se lo planteo a la Karina Contreras y a otra gente de teatro para hacer una obra dramática sobre el particular que se llame, algo así como La ruina tomada, que trate de unos tipos que se parapetan en una ruina del tipo ocupa para sacarse fotos con pasamontañas y que lamentan no tener un escenario como el que pintan los medios en la zona mapuche. ¡Presentamos un proyecto y lo ganamos! Todos sabemos que una de las razones por las que nos odian estos odiosos es porque en el sector de acá, los que recibimos algo de formación podemos postular a proyectos, es decir, parte de nuestra pega es participar de ese mercado. Es parte del mercado del trabajo. ¿Ellos se habrán sacado alguno? Si no es así es de puro soberbios, porque siempre hay alguien dispuesto a elaborar alguno, yo le he hecho muchos proyectos a diverso tipo de gente, sin hacer el negocio que hacen algunos de cobrar porcentaje. Tenemos que sentirnos culpables por haber pasado por la universidad y por tener más capacidad académica. En lo personal a mí me encantaría saber cosas que ellos saben hacer, como trabajar en fierro o albañilería, pero ellos son antiobreros, nunca han creído en esos saberes de que hablaba Hesíodo en Los Trabajos y Los Días. Este tópico reaccionario popular también lo tenían algunos campesinos que conocí en Chiloé que se negaban a traspasar lo que sabían, ya sea por miserables, por disputa por el poder o porque minimizaban su saber, aunque fuera beneficioso su traspaso.



Los olores de otras cacas


Puede que todo esto ni siquiera sea tan terrible, a pesar de todo la Escuela 1 ha sido un trabajo funcional de producción y resistencia popular, a pesar de la derecha instalada, y eso ha funcionado gracias a los que ahí han estado a conciencia. Sobre todo mujeres, creo. Todo lo demás ha ido fracasando paulatinamente o funciona a medias; la organización en que trabajo, por ejemplo, trató de hacer una alianza estratégica con la CUT, pero fracasó porque no hubo interés, combinado con desprecio; también había una compañía teatral que iba a montar una obra de mi autoría, pero no pasó nada. Igual hay que seguir trabajando. Lo único que tengo entre manos es una publicación en la editorial Metales Pesados y, a nivel de grupo, una presentación del Taller Buceo Táctico en Isla Negra.


A pesar de la apariencia atomizada de las prácticas culturales las cosas parecen seguir funcionando productivamente. Un sector importante de la comunidad cultural empieza a movilizarse para pelear (creo que es el verbo correcto) el Centro Cultural Integrado y evitar que los poderes fácticos cercanos a la muni se lo tomen y pongan a su gente (es plata del Estado).


Ayer (sábado 31 del 10) en una tocata blusera me di cuenta que somos entidades productivas y que nos merecemos más de lo que tenemos, que hemos sido capaces de generar un orden cultural que tiene múltiples redes y posibilidades de armar sistemas más amplios y con más recursos, y que estamos en condiciones de administrar los recursos del Estado y participar activamente del desarrollo territorial. En concreto, podemos, entre todas las organizaciones culturales, presentar una propuesta de modelo de gestión. Se trata de ejercer la democracia, no esperar que nos lleguen las decisiones de los funcionarios que cumplen órdenes no siempre bien dictadas. Incluso hasta los “frentoncitos” podrían participar, no sin antes solicitarles que aprendan protocolo, modales y algo de ciencia política, además de producción cultural del siglo XX. Podemos hacerle frente a la muni y participar de la corporación activamente, a pesar de que conceptualmente la iniciativa parte viciada. Hay que acordarse de esas máximas populistas de que el país somos nosotros y de que el municipio también es la gente (la máxima puede tener algún sentido fecundo y real si damos la pelea). Incluso, y esto lo conversaba el otro día con la Jo y el Nino, podríamos pedirle-exigirle a la muni, ya que está a cargo de esa cosa que llaman feria del libro usado, que por favor le pidan ayuda a otras organizaciones ligadas al tema del libro y la cultura, porque el nivel de decadencia de esa iniciativa que alguna vez tuvo un mucho mejor momento no siga descendiendo vergonzosamente, es un tema ciudad y también patrimonial. Todos podríamos colaborar, controlando por cierto a ese poder fáctico que escamoteó el evento a la ciudadanía. En este punto la responsabilidad debiera recaer en la funcionaria Ximena Cartagena. Ojalá podamos conversar este punto con el Departamento de Cultura. Además podríamos comentar lo de ese premio municipal de arte que nunca más se otorgó porque “no hay a quien dárselo”, según dijo alguna vez la ex Directora del Departamento de Cultura. Este punto debe ser muy molesto porque la irregularidad debe persistir, por un tema institucional típicamente chileno. De esta y otras irregularidades nos gustaría conversar.


Me encanta la palabra irregularidad, más aún, acabo de escribir un libro precario, publicado por la editorial “Economías de Guerra”, con la Florencia Smiths, que se llama De la Extrema Irregularidad. Y, finalmente, puede que el proyecto cultural de destrucción del Estado chileno a partir de las provincias esté dando sus primeros frutos en San Antonio. Y no son necesarias las elecciones para ello y menos las disputas quejumbrosas por quién es más mejor que el otro. Me encantaría terminar con frases revolucionarias levemente distorsionadas, como por ejemplo: “Sólo la lucha nos hará Luchos” (¿muy fome?). Otra: “¡Venderse o morir (o por último arrendarse)!” Más: “¡Patria o mierda, avergoncémonos!” “¡A convertir la victoria en power point!” (que estúpido). “Por la dignidad del magisterio, paguen la deuda histórica en patrimonio intangible, más que sea.” Etcétera… Y como dijo Maradona: “¡Sigan succionando…”




Marcelo Mellado S.



Nota: Mi amiga Jo me mostró una declaración de… ¿cómo llamarlos? ¿de los frentudos? Una en que saludaban a las brigadas internacionales y que reconocían al bibliotecólogo universitario Fernando Bravo como a un aliado o colaborador. Ese cinismo es totalmente sicótico y perverso. Uno se alejó de la política tradicional, porque existían este tipo de actitudes enfermizas y desconectadas de la realidad. El inspector de patio tiene que llamarlos al orden, sobre todo para que respeten a la gente y no anden amenazando, y hostilizando a la ciudadanía.


1 de noviembre de 2009

23 de octubre de 2009

15 de octubre de 2009

Patología Urbana o Distorsión de la realidad.



PATOLOGIA URBANA O DISTORSION DE LA REALIDAD EN EL TRÍO BIBLIOTECA POPULAR JUAN ALSINA, SANANTONIOCITY.CL Y EL BIEN MANIPULADO Y DISMINUIDO FPMR




Los medios de comunicación, sobretodo los de alcance masivo son uno de los principales productores de subjetividad en la sociedad actual. A través de sus mensajes y contenidos configuran y crean opiniones, formas de pensar y actuar así como de sentir. Son el recurso más utilizado por los poderosos para perpetuar su poder y sus concepciones hegemónicas. Es utilizado sistemáticamente en este sentido. Además es utilizado por inescrupulosos para distorsionar la realidad de un hecho, de una situación o de una comunidad. El mayor peligro que ofrecen los medios de comunicación está en la capacidad que tienen para hacer que la gente tome como verdad absoluta todo lo que cuentan. No hay más que ver que todos los conflictos que no aparecen en las noticias no son conocidos por la mayoría de la gente, e un tremendo poder de manipulación que tienen en sus manos los grupos mediáticos. En las últimas décadas se ha incrementado notablemente el poder de influencia de los medios debido a la facilidad con que llegan a la población. No todos lo hacen con la misma fuerza. La televisión ostenta el máximo poder. Y de esto se aprovechan los publicistas y los informadores. Los primeros para vender sus productos y los segundos para ofrecer su versión de la realidad. Los resultados son magníficas ventas y una audiencia convencida por lo que lee, escucha o ve. El componente afectivo-emocional del hombre no conviene olvidarlo pues la razón no domina toda su vida. Es mayormente en los países líderes en donde constantemente se nos esta distorsionando esta realidad, comenzando por la educación institucionalizada, los medios de comunicación institucionalizados y seguidos por todos los demás sistemas establecidos. Los estados líderes han institucionalizado un sistema académico que reduce a las personas a instrumentos, despersonalizándolos, creando en ellos vacíos, confusiones e incertidumbres, infundiéndoles temores y un gran trauma, - definido como el sentirse vacío, disfuncional, atemorizado o menos, si no posees o estas al día con la tecnología o con lo ultimo de la moda"-, te crean la falsa necesidad de pensar que estas atrás, por debajo, si no posees, si no tienes los últimos instrumentos, o si no estas al día con los resultados. Debido a que nuestra percepción del mundo exterior, como del interior, se ha fragmentado, dividido, parcializado, un ser humano así, es fácil de controlar, de hipnotizar, es fácil convertirlo al rebaño de ovejas. La fragmentación es lo cotidiano, somos científicos, religiosos, psicólogos, doctores, ingenieros, músicos, poetas o depresivos, etc., enajenados e inseguros, y por lo tanto sometidos a nuestros propios temores, alejados cada vez mas y mas de nuestra verdadera realidad. Desde los tiempos de Sócrates, se sabe que la construcción de nuestra memoria no esta basada en una copia fiel de la realidad, al recordar que es un acto voluntario, comparamos los resultados de nuestro acto de estimular el disco duro en donde almacenamos nuestros recuerdos (imágenes, sonidos, olores, vista, percepciones del tacto y la piel, todas compactadas, comprimidas y sintetizadas en un "cuadro sensorial" y del conocimiento previo, de donde entonces construimos una historia emergente integrada por ambos, lo que surge de ese estímulo y el conocimiento almacenado, inscrito previamente. Cuando la persona esta en esa situación puede tornarse altamente manipulador(a) de esas distorsiones, envolviendo a familiares, amigos y allegados, quienes pueden llegar a creerles su historia, sin percatarse de que solo es un delirio o una percepción errónea de su realidad, la cual la persona vive como si fuera cierta. Casos como este son comunes, algunos muy sofisticados y elaborados por la persona que posee cierta patología. Una sociedad donde se estimula la competencia, la fragmentación, la soledad, el vació, los temores y como consecuencia, el chisme, la difamación es terreno fértil para estas situaciones enfermizas surjan y prosperen. Fundamento y quizás lateo con todo esto, pero es necesario para poder referirme a una situación, tema, delirio o alucinación bastante delicada, que tiene que ver con el trío Biblioteca popular Juan Alsina (Biblioteca Popular creada por miembros del FPMR), sanantoniocity.cl (semanario electrónico de la comuna de San Antonio) y el FPMR (Frente Patriótico Manuel Rodríguez) y su enfermizo y patológico afán de hacerle creer a la comunidad de San Antonio que ellos son los únicos dueños de la verdad utilizando la Internet como medio de distorsión de la realidad, dando información falsa, de lo que ellos hacen, además colgándose y usufructuando de todo lo que se ha realizado en la Nueva Escuela Uno y su equipo coordinador. Primero empezaron con difundir que ellos son de la orgánica, falso por que parasitan de ella buscando alguna tajada, segundo que ayudarían a habilitar y reparar una sala de la escuela, falso, sin mentir lo hicieron pero para ocuparla para sus fines personales, tercero inician campaña de recolección de libro en nombre de la escuela, falso ya que los FPMR tenían hace años una biblioteca popular llamada Juan Alsina que no prospero por que vendieron varios de los libros donde muchos de ellos fueron sustraídos de la biblioteca publica Vicente Huidobro para seguir implementándola, ósea ya estamos hablando de un ilícito, cuarto se difunde por los medios que el nombre que lleva la biblioteca popular de la Nueva Escuela Uno es Juan Alsina, falso ya que la orgánica de la escuela hizo un concurso de cuento con los niños del sector y la comuna para ponerle nombre y se llama “ Biblioteca Mágica de Cerro Alegre… y del ...pulento y ke saen” nombre del cuento ganador escrito por Carlos Carrasco, alumno de 3 básico del colegio Pablo Neruda, quinto el FPMR en sus informes mensuales dice que ellos son partes de la toma de las dependencias de la escuela y del proceso de rehabilitación y reparación, falso ellos llegaron mucho después haciendo como que no son del frente para no intimidar y cuando le dieron voz y acción se balsearon y finalmente las tres orgánicas han creados falsos correos, Facebook y blog de la escuela para manipular bases de datos, e información de lo que allí ocurre. Entonces de qué estamos hablando, estamos hablando que estamos en presencia de un trío con seudo orgánicas que hacen como que, pero no hacen nada, no tiene aval, no tienen escuela, no tiene obra ni merito, no tiene educación menos valores, no tiene pensamiento critico, no tiene incrustado en el cerebro los conceptos de colectividad, cooperativismo, solidaridad, solo delirios patológicos, envidia, resentimiento, pavor a no ser o no estar, a no existir, a no estar vigentes, por eso, esa delirante necesidad de manipular la información a través de los medios y mentir indiscriminadamente para hacer que una mentira pase a ser verdad y quedar ellos como los buenos de la película, los salvadores de la cultura y esas vainas, las patologías se hacen presente en vivo y en directo. Tenemos que estar bien atentos a nuestras constantes percepciones erróneas de la realidad, a nuestras distorsiones, debemos analizar críticamente la información que nos llega, observando si contienen omisiones, comisiones o defectos proporcionados por nuestros interlocutores, al mismo tiempo, abandonar los viejos hábitos de "pasar la información inmediatamente", sin analizarla profundamente, que es lo que diferencia al chismoso, del comunicador, y aclarar, denunciar no asumir que el otro sabe por que es ahí donde se pasa de una mentira a una verdad instalada fácilmente. Por otra parte y como conclusión final, la creación de una red sólida de una u otra forma genera campo magnético que elimina o mantiene alejada a este tipo de ratas, ayudando a que la realidad no se distorsione ya que todos recibirían la información directa no desde otros. Fuerza Escuela Uno!!! Estamos trabajando en generar un medicamento para este tipo de patologías, solo hemos hecho pruebas en ratas, y aun no hay resultados.




Roxy Lee, Espacio Cultural


Declaración de Escritores, SECH local.


La SECH provincial considera que dada las condiciones político-culturales que determinan el periodo, se hace necesario emitir una declaración, que intenta ser analítica, que aluda a algunos hechos relevantes para nuestra comunidad y que está en relación directa con nuestro trabajo, casi siempre centrado en la promoción del libro y la lectura, y en las escrituras que surgen del territorio en cuestión.

En primer término nos sentimos como agentes e interlocutores significativos de la cultura local y nacional, no sólo porque somos un gremio que tiene una trayectoria importante institucionalmente, sino porque hay proyectos de escritura que lo avalan.

Como gremio, y también como escritores particulares, hace un tiempo largo que hemos hecho un llamado de atención a las autoridades por el uso abusivo y burdo que se hace de la noción "litoral de los poetas", promovida por el oficialismo y por agentes políticos gubernamentales y privados (aliados en proyectos de "desarrollo", generalmente del rubro turístico-gastronómico). Aquí el tributo es mínimo, quizás la pura mención, y al gremio no sólo no se lo toma en cuenta, sino que se lo desprecia.

El otro punto al que queríamos hacer referencia es el que tiene relación con el proyecto Centro Cultural Integrado que impuso la autoridad, sin atender a los diagnósticos previos que han realizado muchos agentes culturales locales. En este punto había prioridades que el proyecto no contempla, ya sea el tema bibliotecario y la perspectiva educativo-cultural, que nosotros y nuestras organizaciones aliadas hemos discutido durante tantos años (Espacio cultural, Escuela 1 y otras organizaciones sociales y culturales). Lo que nos parece grave es que existe la posibilidad de que recursos de todos los chilenos sean manejados por una corporación compuesta por el empresariado, lo que supone un sesgo impresentable. Esto sumado a la presencia siempre invasiva de una municipalidad que, en la práctica, está constituida en un poder fáctico. Nosotros reclamamos el derecho a formar parte de esa instancia, por ningún motivo vamos a permitir que un bien patrimonial, construido con recursos de todos los chilenos, se entregue a manos privadas así como así. Creemos que podemos y debemos formar parte de un equipo de gestión que pueda hacerse cargo de una institución que, aunque parte cojeando, hay que asumirla, porque corresponde a un voluntarismo oficial, el que además, vamos a estar obligados a agradecer, con ese estilo humillante con que las autoridades "suelen beneficiarnos".

Por otra parte ponemos en tela de juicio a las autoridades por eludir y hasta omitir el tema de un proyecto bibliotecario moderno para nuestra ciudad, optando y apoyando sin ningún pudor, proyectos empresariales que han provocado un daño profundo en el imaginario urbano de nuestra comunidad, como es el proyecto Mall-Casino. El contraste es evidente.

El municipio y la gobernación (el gobierno) ha privilegiado el evento de contenido levemente cultural por sobre el tema infraestructura y la solidificación de estrategias potentes, medio y largo placistas. Estos y otros temas nos gustaría conversar con la autoridad y compartir con la comunidad, penando siempre en el desarrollo territorial.


Marcelo Mellado


En: El Líder San Antonio, jueves 15 de octubre de 2009.


4 de septiembre de 2009

Sábado 5, Día Artes Visuales





ESTE SÁBADO 5 DE SPT. REALIZAREMOS UNA INTERVENCIÓN CALLEJERA POR MOTIVO DEL "DÍA DE LAS ARTES VISUALES".

NOS JUNTAREMOS A LAS 11:30 DE LA MAÑANA, CON ROPAS OSCURAS (NEGRO, AZUL, PLOMO, CAFE...) EN LA LONJA DEL PUERTO PARA QUE JUNTOS, ARRASTREMOS UN BOTE ARTESANAL, COMO SIMBOLO DE NUESTRA IDENTIDAD, HASTA LA ESCUELA Nº1, PATRIMONIO DE NUESTRA IDENTIDAD SANANTONINA.


Y PARA REPONER FUERZAS:

DESDE LAS14:00 COMPARTIREMOS ENTRE TODOS LOS PARTICIPANTES, UN ALMUERZO COMUNITARIO Y MAS TARDE UNA FIESTA GRATUITA CON GRUPOS LOCALES:

LA FUSA, ALBATROS, CHOCOLATE SEXUAL, CANTO LIBRE, CALIAJAH... ENTRE OTROS!!!!

PARTICIPA!!!

3 de septiembre de 2009

Elegido nuevo presidente SECH Filial San Antonio


El escritorcillo Marcelo Mellado fue ungido como presidente de la Sociedad de Escritores de Chile, Filial San Antonio, en un acto no tan solemne, efectuado entre gallos y media noche en la localidad de Llo-Lleo, el domingo 23 de agosto de 2009,

La verdad es que este organismo de tan poca relevancia no le interesa a nadie e incluso, la importancia de este hecho en el devenir cultural local puede ser nula. No obstante, los integrantes de este grupo no pierden las esperanzas de que este acontecimiento constituya alguna posibilidad de soporte para algo.

Nos imaginamos que un acto como este corresponde a una estrategia más bien literaria que gremial, pues sabemos que este tipo de hechos interesa más a escritores sin obra (pero con mucha sed, sed de la que ud. se imagine), que de los otros.

El presidente SECH Nacional, Reynaldo Lacámara ya ha brindado todo su apoyo al nuevo electo, haciendo llegar un mail muy sentido y convocando a una pronta reunión.

Pronto subiremos la noticia publicada en el pasquín The Clinic sobre el nuevo presidente, quien fue entrevistado por el magnánimo acontecer.


Saludos.

4 de agosto de 2009

El power de Marcelo Mellado

Por Patricia Espinosa H.

Lo primero: decir que me interesa la escritura de Marcelo Mellado por su continua discursividad crítica al aparataje institucional -sea cual sea- por el uso y abuso de la parodia, porque sus textos destilan rabia y no duda en apalear a sus personajes. Porque su voz imprecatoria desautoriza literariamente formatos e ideologías. Porque Mellado pone en ejercicio el arte de la injuria o propone a la injuria como una de las bellas artes. La invectiva, diatriba o el escarnio resultan centrales en su trabajo literario. Una tradición menor, en la acobardada y timorata historia literaria chilena conformada por algunos nombres como Julio Valdés Canje, Vicente Huidobro, Pablo De Rokha, Pablo Neruda, Bolaño y, ahora, Mellado.

Mellado publica su primer libro, la novela El huidor en 1992, por la editorial Ojo de Buey, perteneciente al Instituto Superior de Comunicaciones ARCO. Es ésta, la inauguración de una retórica orientada a la desacralización de las narrativas de la Escena de Avanzada. Por medio de un lenguaje lacaniano, derridiano, nelly richardiano (no olvidemos que Mellado colaboró en la Revista de Crítica Culturall) se exploran "zonas" por las que transita el huidor, el relato propio y el ajeno; "Me las podía en la ficción" dice el huidor, pero también, a la vez, en las zonas corporales, ficción zonal, ficción de campo de citas, ficción de promiscuidad zonal, de los trabajos, la ficción del destetado, del rastro de lo buscado, en la ficción de amor se las podía (p. 29-31). El texto reflexiona sobre la literatura pero también en el transitar de un sujeto o una voz que se escapa y a la vez ocupa zonas. El discurso no deja de exponerse en su más plena politicidad para abordar una política que el texto denomina "políticas para la posesión de la cosa (cosa en disputa)"; una cosa que anteriormente ha identificado con asco. La zona de nadie es su zona, haciendo uso de una retórica deseosa que no logrará la resolución del supuesto conflicto en una ficción a la chilena del huidor viajero. Que abandona su lugar burgués por el viaje permanente, la escapada continua.

En 1998 aparece el libro de relatos titulados El objetor (Editorial Cuarto Propio). Siete narraciones que subvierten ciertas zonas de su publicación anterior; se desliga de la experimentalidad formal; es decir, las huellas de la "Avanzada" desaparecen. En el relato "El objetor (o apuntes para una propuesta de política cultural)" instala de manera radical su mirada crítica a la chilenidad "picante y ordinaria" en la que, por supuesto, incluye a los "intelectuales" de los que él pudo ser parte. Eje que se intensificará en sus posteriores libros. El narrador en primera persona, tal como en el género testimonial, epistolar, taxonomiza los espacios con extremo detallismo. Creo que esta estrategia narrativa de Mellado, lo aproxima a la escritura de Perec, en tanto inventariar lugares, sujetos. Pero Mellado, busca sitios, zonas picantosas, híbridos urbanos/portuarios en decadencia; instala sí, una estética de la picantería que no solo se advierte en un bar de mala muerte sino que en la intelectualidad regional. La camboyana o la negra curiche son una construcción de racismo pero a la vez la protagonista de una escena de seducción. Mellado concita el paradigma de la exclusión que contiene la inclusión del otro. Y la camboyana cantaba boleros y "hacía tira el escenario", mientras el narrador accedía a zonas catárticas, experimentando un placer estético absoluto. El relato establece la distinción entre los "mejor dotados" a nivel de infraestructura o por formación familiar (p. 114) versus la "(gente como uno) que estaba en el centro de los sueños y esperanzas, eso que también llaman utopías, y que ustedes en ese entonces maquinaban" (p. 114). El relato finaliza solicitando auspicio a su ex pareja para promover el espectáculo de la camboyana en un circo: "porque tu sabes, igual que yo, que el arte no puede ni debe esperar" (p. 115). La utopía, pese a todo, se mantiene viva; pero ahora, asumida como activismo desde lugares menores, espacios carnavalescos, miserables, capaces de ser leídos o asumidos estéticamente.

La provincia, novela aparecida el año 2000, marca la entrada del autor a las editoriales transnacionales. Es publicado por Sudamericana. Sin embargo, la propuesta paródica, deslenguada, denunciante sigue su curso. El índice del volumen, similar al de un libro de teoría postestructuralista, es parte de su permanente ironización a las retóricas academicistas. La ciudad en ruinas le permitirá resistir a las estrategias de la globalización. Los malditos o el poder metropolitano son los que diseñan el "power" señala el autor (p. 8). El país cada vez aparece mas envilecido; sin embargo, la constatación subrepticiamente anhela/desea la recuperación indeterminada del sentido de rebeldía. Mellado no afloja en su voluntad desmitificadora ya sea en torno a los poetas, la ciudad patrimonializada o el país. Chile es un lugar maloliente, mugroso, infecto, habitado por seres igualmente apestosos. Sin embargo, el país-provincia resulta ser un poco más aguantable que el país- metrópolis (p. 18). El monólogo del protagonista alcanza niveles delirantes, rabiosos, donde todo se vuelve ridículo, esperpéntico y putrefacto. La hiperrealidad a la que nos enfrenta Mellado se vuelve una suerte de pateadura, de la cual es imposible salir incólume. Mellado se obsesiona con los olores como recurso que metafóricamente van dando cuenta del orden de las cosas. Y si en su primer libro todavía podíamos oler aromas enjundiosos, en este volumen todo huele a pie de atleta o a ventosidades del ano (p. 75).

Josefina Ludmer ha señalado la actual existencia de literatura postautónomas: "esto quiere decir que no se sabe o no importa si son o no son literatura. Y tampoco se sabe o no importa si son realidad o ficción. Se instalan localmente y en una realidad cotidiana para ‘fabricar presente’ y ése es precisamente su sentido"; "Las literaturas postautónomas [esas prácticas literarias territoriales de lo cotidiano] se fundarían en dos [repetidos, evidentes] postulados sobre el mundo de hoy. El primero es que todo lo cultural [y literario] es económico y todo lo económico es cultural [y literario]. Y el segundo postulado de esas escrituras sería que la realidad [si se la piensa desde los medios, que la constituirían constantemente] es ficción y que la ficción es la realidad"(1).

La literatura ha perdido autonomía y, por ende, se vuelve cruce continuo entre géneros y, además, entre ficción y realidad a lo cual debe agregarse las nuevas condiciones de producción y circulación del libro. La literatura concebida como una práctica territorial de lo cotidiano, es el lugar en el que puedo situar la producción literaria de Mellado. Sus ficciones construyen una realidad, demasiado cercana a nuestra propia realidad, una realidad que lee el país a través de prácticas de vida cotidiana intervenidas desde una mirada siempre política.

El informe Tapia, publicada el año 2004 por La calabaza del Diablo, difícilmente será encasillable en el género novela. Mellado realiza una cartografía del campo cultural provincial chileno. Las miserias del poder regional resultan homologables a las estrategias del power metropolitano. La escena se recarga de proyectos de sobrevivencia, intentos menores, en lugares menores, articulados por sujetos menores, la mayor parte de las veces detestables pero también configurados como periféricos; atrapados, víctimas también del aparato institucional, escenificados a partir de su pequeña respetabilidad y convertidos -a su pesar- en la rapiña que concursa en el hiperbólico aparato cultural estatal esperando el pago de Chile.

El país vive un permanente estado de catástrofe, un país enmierdado hasta el extremo, del que ya parece imposible salir, se reitera en cada una de las narrativas de Mellado. El arte del vituperio, como un ritual eternizado y desbordante tiene un portentoso cultor en Marcelo Mellado; una escritura que polemiza, donde el oprobio tiene consistencia ideológica (aunque suene redundante) y que problematiza sin límites, como no debiendo nada a nadie. Mellado lejos les da más de tres patadas a muchos narradores y narradoras chilenos y chilenas, cuya escritura solo resiste el formato del blog concebido en la fatalidad de la escena terminal de una emocionalidad meliflua; narradores cada vez más lacios, castrados, eyaculadores precoces, desganados, desesperados por ir a Madrí, ser publicados en una "trans", posando a la Cobain, anunciando pegarse un tiro, cuando algunos apenas llevan a cuestas la escritura de un relato. Sin libro y sin proyecto solo les queda surfear durante sus merecidos tres minutos de fama.

No me resulta gratuito que Mellado publique en Calabaza, viva en San Antonio y fabrique mermelada y sopapos con sus alumnos; es más, me da cuenta de un cruce honesto entre su producción literaria y su forma de vida.

Publicado en Letras.s5.com


24 de julio de 2009

Roberto Bescós en Casa Neruda



Nuestro colega, amigo y compañero ROBERTO BESCÓS, se presentará el SÁBADO 25 DE JULIO en la Casa Museo de Pablo Neruda en ISLA NEGRA, a las 19.00 hrs. para cerrar el ciclo ESTRELLA COTIDIANA, que ha traído al litoral a grandes escritores chilenos.
El encuentro consta de una lectura y luego una entrevista, que en este caso realizará Marcelo Mellado, representando al Taller Buceo Táctico, y dialogando sobre su obra y estrategias de instalación de la misma.
LOS ESPERAMOS para acompañar a este emblemático poeta de nuestro puerto.


Roberto Bescós Concha


5 de julio de 2009

El municipio educa, conchetumadre (putah el cuento pa' inédito)



Todas íbamos a ser maracas, pero terminamos siendo profesoras. Y una pensaba que nuestra vida no tendría sobresaltos, pero no, niña, partiendo por nuestra clientela mamona, porque no se les puede llamar alumnos a esa sarta de eunucos y de castradas. Y para qué hablar de nuestros empleadores lamecaca, los divinos alcaldes, y una que otra zorruda alcaldesa. Porque con esto de la huelga sale tanta basura retórica a relucir, partiendo por una; porque claro, todas estamos de acuerdo con el bono, pero la cuestión no puede reducirse a lo meramente reivindicativo, digo yo, porque qué acontece con los fundamentos éticos que sustenta nuestra labor docente, me pregunto, ahuevoná. Mi sensación es que el gremio debiera preocuparse más de reflexionar sobre los grandes temas y promover un cambio educativo radical que beneficie realmente a nuestro pueblo, y no andar callejeando y vociferando como yeguas sueltas, porque de eso ya tuvimos bastante (hasta me ruborizo al recordar lo perras que éramos). Pero con esa vieja bigotuda y ordinaria que preside el gremio, ese facho comunista que habla pior que yo, y que más parece un capataz de la contru que un digno dirigente profesoral -que conste que no tengo nada contra los compañeros de la contru, lo que pasa es que pasteleros a tus pasteles-.


Ay, niña, es que nuestro gremio es tan pa’la goma, hay tanta vieja culiá (sin distinción de género) que sólo vive pendiente de su propia neurosis de angustia, sin pensar en las responsabilidades históricas que tenimos como agrupación profesional. Nosotra(o)s debimos liderar un cambio radical en la sociedad chilena, pero entre las “trajes de dos piezas” que no le ven nunca el ojo a la papa y los “melón con vino” picantosos, con su lado B criminal, no damos para constituir la masa crítica necesaria que pueda emprender dicha tarea.


La desilusión suele tirarme a la cama y pedir licencias como loca, hay que tener cuero duro para esta pega de mierda, al menos en las condiciones en que hay que realizarla. El puro olor a escolaridad, para decirlo en metáfora -con esas risas histéricas, esos gritos enfermizos, esos uniformes ridículos y todas esas poses simulatorias, de ahuevonados diciéndote tía, cuando las únicas tías de nuestro tiempo eran las cabronas, pues niña-, me descompone el estómago y me tiro unos pedos hediondísimos; incluso me dan ganas de tirármelos en la misma sala de clases pa’ puro cagarme, literalmente, a los pendejos. Y para qué hablar de los colegios, me refiero a la edificación, esas moles carcelarias que debemos padecer y que nos impone un encierro que no deja de ser un signo inequívoco de estrategia educativa, basada en el establecimiento de relaciones patológicas de poder, aulas malditas en donde se reproduce el capitalismo salvaje, niña, y en donde nada bueno puede ocurrir –aunque a veces la intersubjetividad produce roces o complicidades tibias y sabrosas, cosas que pueden ocurrir en cualquier parte, por lo demás–.


Tú sabes, maraca amiga, que a mí me gusta la vida al aire libre, el callejeo esquinero, la playa, el mar, las embarcaciones de nuestra parentela; recuerda que nosotras somos todas de vocación portuaria, aunque igual tenemos el campo detrás, con la inigualable cordillera de la costa que tanto amo. Por eso me extraña tanto que nosotras que somos del magisterio provinciano no llevemos la delantera en esto de promover la innovación curricular aprovechando las ventajas comparativas de la zona, en el fondo se trataría de convertir el territorio en un aula magna en donde el mundo que nos rodea sea una oferta de aprendizaje. No sé, como que de repente me pongo tan poética e innovadora que se me erecta el clítoris.


Por eso es que Santiago y Valparaíso no debieran llevar la delantera gremial, porque son ciudades perras y pervertidas, que lamentablemente son usadas como paradigmas por los poderes fácticos que se apropian de nuestro territorio, y que son lameculos del metropolitanismo cultural y político. Por ésta y por otras razones estoy aburrida de ser profe, en este contexto de educación municipalizada que no es otra cosa que la renuncia programada del Estado a sus funciones y deberes en relación con la República. ¿¡Me llevai las de abajo, maraca sucia!?






29 de mayo de 2009

Política Local y Escuela 1


San Antonio siempre ha estado en crisis, por lo que el mediático evento tan comentado y analizado, pero nunca previsto por los profesionales de la economía, no debería notarse en nuestra ciudad. La mentada crisis parece, más bien, una estrategia manipulatoria que beneficia a los poderes fácticos y a los especuladores, lo que les permitiría administrar procesos políticos.

La situación política local está determinada, por un lado, por aquella obsesión democratoide que privilegia la cuestión electoral -de ahí que debamos soportar a los cadáveres políticos que nos envían de los centros decisionales, ya sea de Santiago o de Valparaíso; y por otra parte, un sector de la ciudad que se piensa autónomamente y que intenta sobrevivir generando sus propios modelos de acción.

El modelo criminal de hacer política que nos impone la Concertación y la derecha, tiene una clara respuesta en el desinterés ciudadano por participar en ese mercado regido por leyes perversas. Sumado a esto está la discriminación territorial y el abandono a que nos somete el gobierno y el Estado chileno.

A pesar de que las autoridades y los "poderosos" locales sirven a intereses que están fuera de la ciudad, actuando sólo como segundones de poderes centrales, y además de la agresión y el desprecio permanente contra los habitantes, corroborado por la construcción de ese muro de la vergüenza que llaman mall-casino, siento que San Antonio está en un buen pie histórico, en el sentido en que comienzan a recomponerse las redes populares, y diversas instancias orgánicas no partidistas están tomando la hegemonía a nivel de propuestas políticas.

Sin duda, el dispositivo Escuela 1, está liderando la lucha por la autonomía ciudadana y está promoviendo la movilización popular, teniendo como base programática la cultura y la educación. No se trata de una propuesta histérico resistencial, determinada por el fundamentalismo político, sino que su gente propone (me incluyo) un nuevo modo de organización social, cultural y económica, que recupera productividades y creatividades locales.

La ciudad tiene y exhibe una productividad cultural no bien reconocida ni estimulada ni respetada por la autoridad. No ha habido una respuesta en relación con las necesidades de infraestructura al respecto, es más, todo lo que el municipio asume como creación propia, son cosas que llegaron del Estado chileno, cumpliendo malamente su función con esta zona por la asignación de recursos.

Pero lo realmente importante, para los que tenemos otro concepto de país y ciudad -que queremos promover y hacer más visible-, es el proyecto de ciudad Otra que plantea la Escuela 1, basada en otros parámetros, como la solidaridad, la colaboración y el trabajo colectivo, generando un paradigma muy distinto de desarrollo al que propone el neoliberalismo o el capitalismo salvaje para comunidades pobres como la nuestra.

En este punto es clave plantear que la autoridad municipal está obligada moralmente con la Escuela 1 y con la ciudadanía; debe, simplemente, en un gesto de respeto, renunciar a sus pretensiones en relación con el terreno en donde está emplazada la escuela, para que ahí se desarrolle el proyecto que está en curso. El municipio tiene la obligación de dar posibilidades, no negarlas.




Marcelo Mellado
Publicado en El Líder San Antonio
Martes 26 de mayo de 2009.

27 de mayo de 2009

Voluntad de Estado



Abulia. Def.: Falta de deseo o interés por las cosas.
Esta patología extraída de la ciencia de la psicología, sirve para diagnosticar a una organización enferma como la nuestra, por carecer de cierta voluntad por un lado y movilidad por otro, aunque ambas cualidades intrínsecas se interrelacionan en el sistema Estado.

La inercia, ha ido debilitando y asumiendo este diagnóstico como crónico y normal para un sector de la sociedad civil y sin salida orgánica visible (sistema político). Si observamos el barrio, parafraseando el léxico proveniente del cientismo político, vemos algo totalmente paradójico con el nuestro: se administran Estados “sanos” y, en algunos casos, con un exceso de sanidad que podríamos denominar voluntarismo (que debiera también ser monitoreado); éstos toman medidas que tienen que ver con las estructuras mismas de la organización, pues entienden el dinamismo como algo intrínseco. Sólo por citar algunos: Bolivia, Venezuela, Ecuador, Argentina, en donde se llaman a plebiscitos, aprueban nuevas constituciones, llaman a asambleas constituyentes, nacionalizan lo que haya que nacionalizar, revocan concesiones, estatizan los sistemas de A.F.P., etc.
Ahora bien, si nos referimos a cambios estructurales, la lista sería enorme. Esto no tiene que ver con la instalación de gobiernos progresistas, “revolucionarios” o populistas, según se denota con cierta impronta de desprecio por parte de las oligarquías de cada país, olvidando que, si fuese el caso, corresponde a la historia política misma, de la cual deben hacerse cargo.
Lo mismo ocurre con los Estados en Europa: Alemania, Francia, Inglaterra, por nombrar algunos. Si bien, su voluntad y movilidad corresponde a reformas de los llamados Estados Nacionales, según versa la teoría política, para hacer frente principalmente a la crisis y a los problemas derivados del mercado, por lo menos entienden que estos factores, es decir, voluntad y movilidad, son motores fundamentales para la sanidad y desarrollo de sus Estados.

En Chile, nos parece todo de una inercia alarmante y estamos condenados a esta estructura fáctica correspondiente a un Estado-Kármico: un Sistema Previsional cuya génesis doctrinal general establece dos principios fundamentales: solidaridad y universalidad, los cuales son letra muerta en nuestro sistema en donde todo queda postergado al individualismo extremo:
*Un sistema de educación que traspasa una función de Estado a los Municipios -que poco o nada les interesa-, pues comprenden que no es una política de los Municipios educar.
*Un sistema bancario con el máximo convencional más elevado del mundo, lo cual a su vez permite la usura, que se opone incluso a los preceptos más dogmáticos del liberalismo.
En este sentido, ya Thomas Jeffersson, un liberal que proclamó la independencia de E.E.U.U., lo vislumbraba, en una alusión hacia los bancos: Pienso que las instituciones bancarias son las más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate. Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a los bancos, privarán a la gente de toda posesión: primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron.

Por último, consignar un Estado con voluntad y movilidad es un síntoma de buena salud y corresponde a cualquier taxonomía organizativa de Estado o Gobierno; lo mismo para la sociedad civil, la que si se expresa en la calle con marchas, protestas, huelgas, etc, deja en claro que la salud le hace bien al Estado mismo, y no es una amenaza, según lo entiende la ignorancia política, sino que es parte de la retroalimentación de un sistema político (David Easton). Por último, para que el árbol no crezca chueco, como dice Parra, cuando ninguno de estos factores se manifiesta, cabe sospechar sobre la vigorosidad de nuestro Estado.





Juan Carlos del Río
Técnico Jurídico
Egresado Administración Pública U.V

17 de mayo de 2009

Mermeladas





Compañeros y compañeras de este viaje al fondo de los mares y profundidades de los bosques de la Quinta región: Estamos en plena producción de nuestras mermeladas de rosa mosqueta, guiados por supuesto por nuestro productor agrícola el compañero Mellado, y aunque se nos agotó la primera y segunda producción de El destino es Incierto, seguimos en la lucha y en el trabajo de campo -bordado de flores y de mierda también-, pero lo más importante es que estamos trabajando y tenemos para rato. También estamos sembrando en otro campo cercano de una colega agricultora y pequeño empresaria que solidariamente nos presta su tierra para ver germinar esas semillas que no siempre se plantan en la página blanca sino en la tierra fecunda de la amistad y el tiempo compartido. No hay como el trabajo en equipo queridos lectores, y sentimos mucho que nos resulte. (Disculpen nuestra autoestima por esta vez, pero cuando vemos los productos ya terminados, con su hermosa etiqueta pintada a mano y más encima vendidos... más nos sube).
Ya les avisaremos sobre la próxima venta...
¡Saludos!

15 de mayo de 2009

Enemigo



Él debe tener razón por odiarme y despreciarme. Su razón particular. Debo reconocer que nunca he tomado en cuenta ni creído en ese medio virtual. Yo me disculparía por no considerarlo, soy discriminador. Sospecho cultural y políticamente de su propuesta. Me refiero a San Antonio City. Pero debo reconocer que mi actitud fóbica con el delirio y las patologías de expresión política me convierte en un crítico despiadado de este tipo de expresiones que se agotan en sí mismas. Aquí hay problemas afectivos, obviamente, la ansiedad por formar parte de una iniciativa efectivamente innovadora y potente, lo saca de quicio. Hay toda una generación odiosa, sin obra, que no soporta que haya otra que le recuerde su mediocridad, por el sólo hecho de ejercer un punto de vista. Me costaría mucho considerarlo un cómplice, hablo en singular, porque no veo más gente, si lo hubiera podríamos pluralizar el mensaje.
Siempre lo(s) he mirado con suspicacia. Y este es un problema mío. Ojalá tuviéramos un método eficaz para enfrentar la controversia, que no sea la asamblea histérica de compañeros que hablan con el dedo índice (el culpabilizador). Yo escucho la palabra asamblea y me le relaja el esfínter. Creo más en las reuniones de trabajo, masivas o reducidas.
Yo y algunos con los que trabajo tenemos varios proyectos relacionados con ediciones de libros y con bibliotecas, pero jamás contemplaría a ese medio, lamento decirlo y me disculpo nuevamente, en iniciativas de esas características, porque no me los imagino en una pega colectiva y respetuosa del otro.
Además, con algunos compañero(a)s de la Escuela 1 y del taller Buceo Táctico estamos sembrando leguminosas, cereales y hortalizas en un campo cercano, como parte del proyecto general, pero no invitaría a ese medio a un trabajo de este tipo, porque desconfío radicalmente de él (ellos). E insisto en disculparme, porque suena muy descalificatorio a priori, pero es tanto el olor a fracaso que despiden y el deterioro de la calidad de su proyecto que yo lo(s) veo y huyo, porque es deprimente. Ojalá todo pudiera ser más saludable.
Aquí en esta ciudad la tradición izquierdistante es tan, pero tan horripilantemente decadente y autoconspirativa que nada a su alrededor crece. Yo pertenezco a esa tradición y me doy vergüenza, por eso no transito demasiado por allá, para no hacer más daño del que ya uno naturalmente hace como tributario de esa enfermedad. Quiero insistir en mis disculpas, porque soy de esa generación, la culpable, y quiero agregar que es total y absolutamente necesario renunciar a lo personal y no perder de vista al famoso enemigo, que obviamente está muy cerca -o dentro de nosotros, porque los poderes fácticos siguen impunes.
¡Ojo! A mí me encantó el himno, es una de las acciones más freak del año cultural, el problema es que no se puede institucionalizar voluntaristamente, así como yo no puedo institucionalizar-imponer mi biblioteca, mi taller, mi partido, etc. “¡La Escuela 1 se logrará! ¡Qué duda cabe!

Yo, el aludido.

1 de abril de 2009

A propósito de Descentralización Poética (en San Antonio)


Poco sabemos del término descentralización, pero la sola lectura, gracias al prefijo des nos aproxima a su significado. Recuerdo, a causa de una fotografía de los años de campaña presidencial de Salvador Allende, aparecida en algún medio de esos años, una imagen certera: en ella se mostraba un lienzo colgado de una micro, el cual llevaba inscrita la frase Descentralización Ahora. Pienso en el grado de madurez política de la sociedad de esos años. Ahora, hoy en día, dudo de si alguien -si quiera- sospeche sobre la importancia de esta frase o slogan. Es aquella reivindicación que se toma de manera homóloga en poesía, pues en lo político creo que es aún más complejo, por el momento.

El hecho de participar en el encuentro denominado Descentralización Poética nos hace militantes, en algún grado, de este proyecto. Ahora bien, descentralización, como tema político-administrativo, busca redistribuir el poder desde el centro de pulsión política hacia otros centros de pulsiones, llámese regionales, provinciales, locales, etc., otorgándoles mayor autonomía, lo que en nuestro sistema constituye un disfraz, tratándose de un sistema político quebrado, puesto que no da respuestas reales a la concepción de una sociedad democrática y, por tanto, participativa.

Lo que conocemos como procesos de descentralización, a partir de la década de los sesenta, no es otra cosa que deslocalización (traslación de tareas, programas propios de Estado a los Municipios, sin entregar autonomía ni poder de decisión).

En el caso de los municipios, por ejemplo, se proponen tareas, programas y funciones esencialmente de Estado a la administración local, en forma de paquetes en los cuales no hay ninguna intervención por parte de la administración local. En este sentido entonces, se convertirían en meros administradores, pero sin ningún grado de poder de decisión, pues carecen de autonomías y de recursos para efectuar esas políticas propias de Estado. En la práctica, el Estado traslada su carácter extremadamente centrista, mostrándose como un Estado Descentralizador.

Por otro lado, el proyecto denominado Descentralización Poética, busca por medio de los poetas, la adhesión en cada ciudad donde se efectúa, de todo tipo de público, sobre todo de aquel que no asiste comúnmente a lecturas de este tipo ya que generalmente ocurren en espacios institucionales, y entiendo que el objetivo de este encuentro es quebrar con esa norma, lo que se traduciría también en atenuar ese poder central por donde pasa lo poético, al igual que lo político, que se ejerce desde un centro y un deseo poético.

Ahí están los poetas deseosos de poder, inventando un circuito, o el besa mano que hay que realizar para poder constituirse en poetas de verdad. Es decir, juntarse con quién haya que juntarse, visitar los lugares que haya que visitar, tratar de ser publicados en editoriales o revistas que legitimen un proyecto poético oficial, acaso canónico, fatuo, serio, por decirlo de algún modo.

En cambio, para nosotros el ejercicio escritural es esencialmente un hecho poético en su génesis, pero en su libertad es un hecho racionalmente político. Entonces, podríamos también señalar que la poesía es un hecho estético, el que a mí parecer –y bajando la intensidad- no pasa por lo bucólico contemplativo, ni por la hondura del alma, ni corresponde al desgarro amoroso, ni mucho menos a una situación poética amalditada, por nombrar sólo algunos formatos en que se nos presenta el acto poético. No podemos negar que, y siendo bien honestos, también le lleva algo de esto de manera implícita, pero se quiebra rápidamente en el frío de la textualidad, y pesa mucho más lo territorial fundamentado principalmente en la ciudad, como el hecho poético-político al momento de querer intervenir la poesía o que ésta intervenga a través de nosotros.

Existe entonces nuestro caso, de pueblo amenazado por la desesperanza (según sostiene Mellado) y los tópicos de la civilidad en donde se encuentra la tarea más o menos resuelta: la ruina de la ciudad (Escuela Nº1), generadora de proyectos pictóricos, musicales, textuales, bibliotecarios, de infraestructura cultural, etc., y la imbricación política como punta de lanza. Más de alguien podría afirmar que Descentralización Poética de igual forma constituye un circuito de legitimación, y creo que realmente lo es, pero solamente en la medida en que la acción poética es concluyente, es decir, lo visible o presenciable como consecuencia de lo poético, y no la estructura del cuerpo al momento de llevar a cabo la acción, pues se está sin duda tocando lo político sin tocarlo, sin realizar la mera especulación vocal.



Juan Carlos del Río