26 de agosto de 2008

Andrea Goic, en 18 Brumario.


ENTREVISTA A ANDREA GOIC

A PROPÓSITO DE LA EXPOSICIÓN “18 BRUMARIO”

EN ROSARIO, ARGENTINA


Por Justo Pastor Mellado


El proyecto que titulé “18Brumario” -apoyado por el Consulado de Chile en Rosario y la Dirac-, contempla la presentación del trabajo de la artista Andrea Goic y la rosarina Laura Glusman, y se articula, además, con una mesa redonda donde participaron dos escritores: uno, rosarino, Oscar Taborda, otro, residente en San Antonio, Marcelo Mellado. El conjunto del proyecto tenía que ver con las ensoñaciones visuales y literarias vinculadas a los litorales.

El Centro Cultural Parque de España donde se presentó “18 Brumario”, es un lugar que está compuesto por cinco antiguos silos graneleros horizontales, emplazado a orillas del río Paraná. En uno de esos túneles subterráneos Andrea Goic instaló su obra “Río Maruri” consistente en una proyección de video, en loop, con la imagen en travelling de las fachadas de las casas de la calle Maruri, papelógrafos realizados por encargo a la Brigada Chacón, 5000 volantes impresos con historias de la calle contenidas en 10 maletas de la vieja Fábrica El Viajante. Su proyecto se cerrará con una intervención en la misma calle Maruri en Santiago, respecto de la cual este trabajo presentado en Rosario, es el punto de partida.

¿Por qué elegiste la calle Maruri como referencia inicial de este trabajo?

Seleccioné la calle Maruri a la manera como un médico toma una muestra de sangre para investigar un síntoma, tributo a mi padre que le hubiese gustado que fuese doctora como él; o como un sociólogo lo haría para hacer una investigación exploratoria. Son procedimientos y herramientas que tomo prestadas de otras disciplinas para investigar en esta zona que veo como el subconsciente de Santiago, ya que se ubica al otro lado del río, donde históricamente se ha instalado aquello que se ve poco o que no se ve, o que definitivamente no queremos ver.

Inicialmente fue un vertedero, rodeado de arenales, más tarde se instalaron prostíbulos, chinganas y conventillos. No debe ser casual que también en el sector se hayan emplazado, hasta hoy, por ejemplo, el cementerio, la morgue, el manicomio, el Cuartel Borgoño...

A pesar de ser el río Mapocho una cisura, es el que mantiene separado y al mismo tiempo, permite el tránsito entre la conciencia bien vestida de Santiago y el hemisferio subconsciente. Es necesario que algo arrastre basura, residuos, un lugar donde se boten las culpas, como Javert en la novela Los miserables quien se lanza al Sena, cayendo a plomo por el peso insoportable de sus contradicciones.


En el diagrama de este trabajo ¿qué rol ha jugado la metáfora migratoria?

Probablemente por estar cerca de la Estación Mapocho donde llegaban los trenes y por ser un barrio depreciado, allí desembocaba el flujo de migrantes. Las familias de las primeras camadas, construyeron con sacrificio casas grandes o instalaron fábricas, como la Fábrica de maletas El Viajante, o la fábrica de cristales o escobillones. Todo eso se ha ido desgastando en un descuido irresponsable sin responsables. Va quedando la cáscara arquitectónica. La única casa que han botado es la casa donde vivió Neruda en los años 20, podría haberse convertido en un lugar de peregrinación poética, subiéndole el pelo al barrio y obteniendo ingresos para la Municipalidad. La Fábrica de maletas, hoy en venta, es una de las propiedades más antiguas de la comuna, podría haberse convertido en un museo, pero seguramente construirán un horrible edificio. Aceptando la “necesidad del progreso” igual no entiendo porqué en esos barrios no existe diseño… como si no lo mereciera. Para qué decir esas torres ofensivas que construyeron en Bellavista cerca de calle Loreto… debieran ser derrumbadas, y en castigo… por un avión de Lan Chile.

Hoy viven peruanos en esas casas de Maruri con muchas habitaciones, y se han instalado en todas las cuadras locutorios donde acuden a hacer llamados para comunicarse con sus familias… en otras épocas vivieron judíos, árabes, españoles, italianos, chinos… me he encontrado con historias increíbles… que ocultan y revelan este carácter como de residuo que tiene el sector.


¿Cómo llegas a formular esta hipótesis de la calle Maruri como un río de palabras?


Hay mucho relato, mucha literatura vinculada a la calle, lo más conocido es que Neruda vivió allí, en una pensión de estudiantes y que allí escribió Crepusculario, donde aparece “Los crepúsculos de Maruri”, pero también vivió allí González Vera, que tiene un texto precioso que se llama “Maruri esquina de Cruz”, muchos escritores han pasado por ahí. También está el relato de Rosa Araneda, la poeta popular que escribía crítica social en décimas, textos que se publicaban en esa época en hojas que vendían a viva voz en el Mercado, lo que dio origen a la Lira Popular. Tiene un texto que se titula “Crimen horrendo en la calle de Maruri: el marido que le pegó diez puñaladas a la mujer por celos”. De aquí tomé la idea de imprimir las noticias sobre las casas de Maruri en volantes para que la gente se los lleve.

Todos estos textos y relatos, que van apareciendo de distintas épocas los voy juntando como juntas están las casas de Maruri, que tienen fachada continua, por lo que están condenadas a estar pegadas unas a otras, a pesar de sus diferencias arquitectónicas. Pegadas como pegadas se escribían las palabras en un principio, sin separación entre unidades de sentido. Un río de palabras.


¿Por qué empleas efectos especiales como torsión del documental?


Sólo filmé las fachadas de la calle en travelling, son como 8 cuadras, una vez grabadas las dos veredas, invertí la vereda de los números impares y la pegué a continuación de la vereda de los números pares, para producir una corriente continua; y luego trabajé el video con el menú de filtros para video, por los que tengo verdadera pasión. Los efectos especiales, en general, son mal mirados por la academia del buen gusto… son considerados un poco picantes, porque hoy la televisión se ha apropiado de ese lenguaje, pero a mi juicio el efecto especial es uno de los atributos más justos del video, son por decirlo al modo aristotélico: su diferencia específica. El gran padre del video arte, Nam June Paik, que tenía mucho humor, investigó todas las posibilidades de este juguete, con gran libertad.


En tu trabajo las maletas operan como un mobiliario portátil, como si soportaran la tensión entre nomadismo y sedentarismo


Casi nadie tiene paciencia para escuchar relatos o entrevistas en video, como grabé demasiados relatos, decidí diseñar volantes con ellos para que cada cual se los lleve si quiere, así no veo a nadie bostezar, que es tan sano como contagioso. Lo que sucedió al interior de las casas es lo que se cuenta en los volantes. Las maletas, entonces operan en la instalación, como “el chifonier de la abuelita”, me las prestaron las descendientes y actuales dueñas de la Fábrica El Viajante. Son maletas de distintas épocas, de cuero, de fibra empapelada, de suela, de cuero sintético. El señor Puigrredón guardó siempre muestras de las maletas que se confeccionaron por más de cien años en su Fábrica. Las coloqué abiertas y las llené de volantes. Cuando se acabe la exposición en Rosario, devuelvo las maletas a la Fábrica, los volantes que sobren… “a volar” y guardo mi Dvd en su cajita, como si fuera un libro de pocas páginas. No me gusta acumular objetos.


¿Cómo podrías describir tu método de trabajo?


Hace tiempo quería hacer un trabajo en la Fábrica El Viajante pero en esa época no se pudo, sin embargo seguí recorriendo Maruri, leyendo y juntando material. Hace poco llegué a una casa que fue un Sindicato Metalúrgico, y cual investigadora de novela policial, rebobiné la historia hasta llegar a grabar una entrevista con el actual dirigente, Miguel Soto, quien sabía del porqué esa casa está cerrada desde 1976. Así, Maruri puede ser el nombre de un expediente de historia microsocial. El arte opera, a veces, como un espacio de recuperación de historias perdidas.


Siempre mis razones son formales. La historia es la siguiente: me invitas a exponer en Rosario, el lugar que me asignas es un túnel de 30 metros de largo, inmediatamente te pido 20 plasmas de 24 pulgadas cada uno, que prontamente son descartados, a pesar del esfuerzo tuyo, como curador, por conseguirlos. El Centro Cultural Parque España me concede un solo proyector, entonces grabo la calle Maruri, y la proyecto al fondo del túnel. En el túnel vecino al mío, expone una gran artista rosarina Laura Glusman un video que tiene audio, decido entonces que mi video no lleve audio. Había pensado poner la hermosa melodía de la canción mexicana “No volveré” tocada por un piano desafinado. Entonces, dominada mi mente por la forma de los muros, “atunelados”, del lugar y la frustración de no poder poner audio, me acordé de los largos papelógrafos de la mítica Brigada Chacón. Entonces, les encargué la siguiente frase de esa canción: “No pararé hasta ver que mi llanto ha formado un arroyo de olvido anegado donde yo tu recuerdo ahogaré”, y la pegué en los dos muros del túnel. Creo que la letra es de José Alfredo Jiménez. También pegamos, con el equipo de montaje del CCPE en los muros de la ciudad de Rosario, frases que se refieren al río en la novela de Gómez Morel y el siguiente verso de Los crepúsculos de Maruri: “Uno no sabe cómo vamos hilvanando mentiras y uno dice por ellas y ellas hablan por uno”.

¿Privilegias el letrismo mural en contra de la figuración expresionista del brigadismo histórico?


Los papelógrafos de la Brigada Chacón tienen sonido, en el sentido que funcionan como un grito en la pared. Lo genial es que es una especie de periódico de un solo ejemplar escrito a mano sobre papel de imprenta, que contiene un solo titular en un cuerpo de letra enorme que lucha por ser leído al ser pegado en lugares de gran visibilidad en muros de la ciudad. Con esa estrategia, logra a veces más impacto que un titular de El Mercurio con todo su imperio. Lo que yo hice con los papelógrafos es trabajar solamente con el efecto de una tipografía histórica. El peso de la tipografía original de la Brigada Chacón es tan fuerte que se devora todo lo que es escrito bajo su forma, así, convirtió las frases literarias y las frases de rancheras románticas en consignas políticas. No conozco ninguna otra tipografía en el mundo gráfico, cuya forma es el contenido, y punto. Tiene vida propia. Lo veo como la venganza de la tipografía que se burla del diseño, o como el triste triunfo de una tipografía que es la tipografía de una fracasada lucha de una izquierda chilena que aún aúlla nostalgia.

Más en:

La Capital
Página 12
Centro Cultural Parque de España

La voz de "La buena vida"


Por Oscar Contardo, aquí.

En: Artes y Letras, El Mercurio, domingo 24 agosto de 2008.


9 de agosto de 2008

En llegando... y yéndome.


Estuve una semana fuera del territorio y todavía me cuesta llegar. “El horroroso Chile” está ahí, convertido en el país culiao que todos conocemos y en franco deterioro estratégico. Chile es un país que debe ser destruido antes de que siga haciendo más daño. Debiera irme de esta cagada, pero me es muy difícil por el tema de la familia y porque tengo muy pocas posibilidades de inserción en otro lado, aunque en Australia tengo una hermana, podría ser. Ni siquiera siento desprecio por los cara de chilenos, tampoco siento odio ni asco, quizás un poquito de fobia. Lo único que logro soportar es la ciudad de Chaitén, porque ya no existe o porque no tiene un emplazamiento seguro.

Hubiera querido contar lo que hice fuera del territorio, pero me deprimo hasta el delirio. En realidad hablé pésimo de todos nosotros y de lo que hacemos y de cómo fracasamos en toda la línea; incluso traté, en parte, de dar cuenta de la imposibilidad de los proyectos colectivos en que hemos estado involucrados, por las patologías discursivas que copan el espacio social, cultural y político.

En realidad quiero salirme de todo esto y cambiar de rubro; siempre me gustó más la agricultura que la literatura. Se trataría de cambiar el FONDART por el INDAP. Además en el área de la cultura no logré mucho o muy poco. Fracasé, como quien dice y no me gusta lo que hago y cómo lo hago.

En llegando navegué por ese Chile que ya conocemos, el virtuoso (o virtual) y me dio un infarto al hoyo, incluso encontré de muy buen nivel la discusión en el Espacio Cultural, porque en otras latitudes la chilenidad profunda campea y manda sin contrapeso, como en esa ordinariez fascista y ególatra del facebook; por ese lado, por lo menos, la cosa tiende a tener mejor cara, aunque hemos logrado nada como agrupaciones a nivel de alto impacto ciudadano y comunitario. La muni, me refiero a San Antonio, no ha hecho nada con respecto a temas de infraestructura cultural (biblioteca, por ej.) y a nadie le importa mucho. La Sech habló con el alcalde para armar una comisión que se encargue del proyecto y nos engañó, como corresponde a su investidura. Esas cosas no interesan mucho a los culturosos de acá, a los que mandan mensajitos sin firma al Espacio; se prefiere la cosa personal. Eso ya se acabó, yo, al menos, me fui. ¿Y qué queda ahora? ¿Celebrar lo celebrable? ¿Festejar lo festejable? ¿Hablar de lo hablable? ¿Qué hacer?, se preguntó Lenin en una oportunidad, y publicó sus artículos de prensa en donde entrega sus diseños y propuestas políticas, y no a mucho andar vino la toma del Palacio de Invierno.

Los muy cerdos van a esperar que salga Piñera para aprovechar el flujo que va a quedar a la deriva, luego de la neutralización o afloje del dispositivo de control de la presión social, que tenía montada la perra concertación. Entonces vamos a tener a los histéricos gritando en la calle por mayor libertad y participación y la conchetumadre, solidarizando con cuanta huevá surja en el mercado de la resistencialidad política, siguiendo como ovejitas zoofílicas las ordenanzas de una superestructura de macacos unineuronales. Ya me imagino a los huevones vestidos de ñañas desfilando por las calles y gritando como condenadas, reescenificando la época de la dictadura, y haciendo todo lo posible por ser detenidas, y aparecer como juanitas de arco en la hoguera de la incomprensión. Este país se va a llenar de Marías Música tirándole jarritos de agua con caca a las autoridades. Como si eso tuviera un sentido político profundo. Ojo, nunca Pinochet fue el enemigo, el enemigo era lo que él representaba, la burguesía monopólico y financiera (o algo como eso). No se puede personalizar, hay que ser más políticos. Es el mismo efecto metonímico de identificarme a mí con el Buceo, minimizando las otras prácticas.

A propósito de acciones políticas genuinas, me refiero a la diferencia entre lo político y la política (porque yo siempre optaré por lo primero), ¿estarían dispuestas (las agrupaciones culturales zonales) a apoyar un proyecto nuevo de biblioteca, independiente de la que hay, hecha por ciudadanos de acá? ¿Apoyarían? O, al menos, a reimpulsar el original que alguna vez tuvimos, el de la reposición de la que hay. ¿Iría la María Huidobro o Casucha Rodante o el Despacio Cultural o el Blogeo Táctico, por ejemplo, a hablar con el alcalde o con el secplac, a presionarlos? ¿Apoyarían un movimiento por una nueva biblioteca en San Antonio? Me imagino que no, porque eso estaría hecho por los otros, y lo que hacen ellos (los otros) es una amenaza para nosotros, porque nos somete a la improductividad que nos determina. No, falso, estarían dispuestas como agrupaciones, no cabe duda. Ese proyecto –me refiero al independiente de la caseta sanitaria que funciona en Barrancas, junto a los lobos marinos, se trata de una biblioteca ciudadana– va a ser desarrollado por una gente que conozco. Yo estoy fuera, pero me toca una pequeña parte, que es solicitar apoyos del gremio, a ese que dejé de pertenecer.

Y aquí no pasa nada. En San Antonio no pasa nada. La derecha ganó hace mucho rato, independientemente de la cosa electoral. Lo único que les pediría a los carita de chilenitos básicos (me incluyo), es que renuncien a lo que son, a ese hedor a improductividad que no da para más y que infecta el ambiente, yo y otros ya lo hemos hecho o lo estamos intentando.

Saludos a toda la gente. Saludos a los compadres de Casa Rodante que estuvieron de aniversario. Saludos al compañero Banda del asqueroso Valpo, le encuentro toda la razón, es poco y nada lo que hemos hecho, y no siempre es necesario dar nombres, porque en un país de huerfanitos, tirarlos suele provocar reacciones insospechadas cuando no hay activo simbólico. En relación a lo del Arcis y esa feria, estaba pensado que no nos invitaran por línea curatorial; en lo personal está bien, mi obra es muy insignificante en relación a lo que ahí se jugaba. Saludos a la Huidobro, que veo que está de vuelta, la poesía local los necesitaba. Ojalá apoyen lo de la biblioteca independiente. Saludos a los compañeros del Espacio, que son más importantes de lo que ellos mismos creen. Saludos a las compañeras de la Ocho de Marzo. Saludos a los compañeros pescadores. Saludos a la compañía teatral Talita Cum. Saludos. Saludos a mis cómplices del Taller Buceo Táctico. Salud y despedida. Y el desprecio es la única entidad genuinamente democrática que funciona en esta mierda de país. Hasta nunca.


Marcelo Mellado