25 de junio de 2008

Apuntes sobre cultura, política y empresa (local)


El colectivo cultural Casa Rodante ha organizado algunos eventos en el preuniversitario Miranda Hernández. Podemos suponer que ellos se pusieron al servicio de la candidatura del dueño de esa empresa educativa. No se trata de un comentario purista que pretende mantener la cultura incontaminada políticamente. Yo pertenezco a un colectivo de escritores que tiene una propuesta política muy clara, que consiste en comprometernos con acciones poético-culturales que promueven el cambio social y político, privilegiando para ello a las organizaciones autónomas y criticando duramente a los tradicionales partidos políticos, que suelen manipular al pueblo y a sus militantes con su voluntarismo teórico-retórico y su banalidad ideológica.

Esos actos me suenan a publicidad engañosa, un evento cultural que en el fondo es un espacio promocional y en que el protagonista es nada menos que el oportunismo político, me resulta poco digno. Y estamos en medio de las viejas prácticas politiqueras, propias de la política burguesa y reaccionaria. Por eso la sospecha.


El planteo que hago debiera ser parte de una discusión de buen nivel, incluso de camaradería, que debiéramos mantener las organizaciones culturales que hemos estado trabajando estos últimos años en la comuna.


En la historia político-cultural reciente, una organización -hoy desaparecida o dormida- que utilizaba el nombre de un vate célebre (no la menciono manifiestamente, porque la experiencia indica que cuando el sujeto o la organización es nombrada, resucita convulsivamente para seguir muriendo), fue utilizada como estrategia legitimatoria y como plataforma política, y también como escamoteo de prácticas socioculturales (como el caso de la feria del libro).

No creo que este sea el caso con Casa Rodante. Sería importante, eso sí, transparentar las comunicaciones y dialogar sobre estos temas, incluso este colectivo cultural podría ser de nexo entre ese mundo conservador de la política y las nuevas prácticas; tenemos tanto que aprender unos de otros.

En este contexto en que lo electoral aparece como lo único válido políticamente, sospechoso afán, no sólo porque beneficia a los poderes fácticos más que a partidos o conglomerados o a la ciudadanía, sino porque creemos que se trata de un error suicida entrar en ese juego o en ese negocio particular, es hacerle el juego a la derecha (que hace rato que ganó la partida en todos los frentes por nuestra ineptitud y porque nuestros paradigmas políticos no han sido capaces de leer las nuevas señales de esta modernidad compleja). Nosotros querríamos conversar con ustedes sobre esto y otras cosas, como de la posibilidad de anular nuestro voto, opción que hemos conversado informalmente con gente del Espacio Cultural y otras organizaciones sociales. Nada definitivo por cierto. Se trataría de una opción responsable, no de restarse, sino de sumarse al rechazo de un orden mercantil de la política que sólo beneficia a los poderosos. Imagínense que sólo los empresarios pueden ser candidatos y no los dirigentes sindicales. Y nuestra ciudad tiene varios que podrían representar el deseo ciudadano y popular. En el área de los pescadores, por ejemplo.

En todo caso, para nosotros la obsesión electorera es absolutamente secundaria, lo que más molesta es la sobredimensión de una práctica que no tiene ninguna fuerza subvertidora del orden, todo lo contrario. Al parecer, lo que verdaderamente importa es el negocio (el lucro) en juego u ocupar administrativamente espacios de poder vertical, por el puro placer de ocuparlos, por megalomanía o por arribismo social y político, pero todo eso estaría fuera de los valores que nos definirían como izquierda.

Sería interesante conversar de esto y de lo otro, y del rol de las organizaciones culturales en todo esto. Lo importante es no caer, candorosamente, en el error de ser tontitos útiles de aparatos burocráticos incapaces de diseñar políticas propias. Patología y política suelen ir de la mano, sobre todo en los procesos de franca descomposición.

Yo sé que no estamos acostumbrados a la discusión abierta y como país fascista que somos tendemos a la rápida descalificación personal. Sí, porque en términos de subjetividad es fácil comprobar el desprecio que algunos agentes político culturales nos tienen, por el sólo hecho de parecer o aparecer con mucha solidez productiva. Ojalá esta sea una oportunidad teórica para construir nuevos espacios de mirada y no para restringirnos, y odiarnos, como dictan las reglas de la neurosis política.



Nota: Nosotros no sentimos el desprecio que ustedes (o que tú) sienten por nosotros, me imagino que eso, en sí mismo, es despreciable. Y en este cuadro la política no existe, sólo el odio y el crimen es válido... el fascismo, el nuevo escenario en el que hay que acomodarse.


Marcelo Mellado

20 de junio de 2008

Informe Mellado


El siguiente es el informe que escribió Marcelo Mellado acerca de su visita casi fortuita a la Feria del Libro de Buenos Aires, cuando estuvo por allá con La Calabaza del Diablo. ¡Entérese!


(take) A walk on the other side


Estuve en Buenos Aires entre el 23 y el 29 de abril. Fui con un grupo de escritores ligados a la editorial La Calabaza del Diablo. El itinerario consistió en un recital y un lanzamiento de un libro de la poeta argentina Verónica Viola Fischer, "Notas para un agitador", editado por La Calabaza. Y en ese contexto leímos fragmentos de lo nuestro. Éramos Gonzalo León, Nicolás Cornejo, Carlos Soto, Simón Soto, Luis Valenzuela, Víctor Jaque y nuestro editor Marcelo Montecinos. Fue bonito, había un buen público, todos argentino(a)s y un par de francesas. Esto fue en la casa del escritor del gobierno de Buenos Aires, en Villa Crespo, y el anfitrión era Daniel García Helder. Además, nuestro editor aprovechó de tomar contacto con una distribuidora que va a mover algunos títulos de la editorial allá. Estuvimos, también, con Martín Gambarotta, otro poeta que va a ser editado por La Calabaza, y con Washington Cucurto, el de la célebre estrategia editorial Eloísa Cartonera. Al final nos fuimos a la casa de Verónica Viola Fischer, no sin antes haber degustado unos vinos chilenos que llevábamos y haber pasado a un boliche porteño para un tente en pie. En el departamento de la poeta, que quedaba a pocas cuadras de donde vive mi hija, lo pasamos muy bien, compartimos con varios escritores y algunos audiovisualistas, el nivel de la plática era muy entretenido y fascinante; recuerdo vívidamente el relato que me hizo un poeta gay de unas películas eróticas de la Isabel Sarli, patentadas por la célebre frase: "Qué pretende usted de mí", era absolutamente espectacular. Personaje de culto en Argentina, que en un lapsus linguae yo confundí con la Beatriz Sarlo, lo que provocó ataques de risa. Otro poeta buena onda que había era Cristián Di Napoli, quien organiza un festival de poesía, y que tenía una imagen muy completa del campo lírico chilensis. Nunca me había sentido tan bien entre poetas.


Y sí, también fui a la feria del libro. Sintiéndome un intruso y algo meteco, y también idiota por seguir la norma turístico cultural (sobre todo porque allá no es necesaria por la magnitud del mercado del libro), pero igual me fui a La Rural a darme un par de vueltas. Y sí, los vi, vi a chilenos, y estuve en el stand de Chile con Ximena Pizarro, que estaba a cargo del mismo, y que me regaló un pase. Con ella atendimos a una señora argentina que andaba buscando libros de gastronomía chilena, y lamentamos la no reedición de La Cocina Popular Chilena y Las Recetas de las Hermanitas Rengifo. Y a lo lejos vi a varios escritores de acá, y a algunos los vi leer fragmentos de sus obras. Sí, había unas cuántas mesas en que estaban involucrados chilenos, incluso había una dedicada a Bolaño, y los vi comparecer como tales, sí, los vi. Y también me vi mirando como un poseído el alfombrado mundo de la letra impresa. Jugando adolescentemente a ser un otro, al "andaba por aquí cerca y pasé". La feria es de una magnitud a la que uno no está acostumbrado. Eran varias estaciones Mapocho, levemente mejor diseñada que la nuestra. Uno como chileno tiende a la comparación peyorativizante. Hubo un día en que fuimos todos los de La Calabaza a pelusear, a preguntar precios, a degustar y a optar por todo tipo de promociones, que no eran muchas. Lo más espectacular eran unas muchachas de verde, que te daban un trago de menta verde (debo reconocer que hice una fila relativamente larga para acceder a ese licor, que según León, tenía sabor a remedio de botica).



Un día fui a la feria con mi hija y el otro día fui solo. Y me dediqué a mirar y deambular sin compromiso. Nunca dejé de sentirme algo perdido en Buenos Aires. La oferta urbana era sobredimensionada para mí, a pesar de que todo me resultaba familiar, de hecho las conversaciones que mantuve en el subte o en la calle eran muy cercanas y fascinantes. Aunque jugué al provinciano, nunca experimenté la distancia de ser un otro absoluto como "en el horroroso Chile" (así se llamaba la colección que inauguramos). Debo confesar que era la tercera vez que salía de Chile, alguna vez anduve por Argentina y Brasil, pero en tiempos paranoicos, por lo que no la pasé muy bien, y después anduve por Perú, siempre mochileando y en trance más aventurero, es decir, con la catástrofe a cuestas. Esta vez me sentía un viajero legítimo. Y en la feria jugué el juego del turista anónimo que mira sin responsabilidad, y que se solaza con la pura oferta del paisaje. Libros compré muy pocos, más que nada encargos. No me preocupé de la oferta editorial, porque me sentí abrumado. Y de pronto la oferta paisajística me ofrecía a Pipo Pescador, rodeado de niñ(a)os y sus madres, un personaje entre profesor Rosa y Pin pon, cantando unos temas acompañado de su acordeón, y perdí algo de inocencia al comprobar que el célebre tema que cantaban los Bochincheros: "Vamos de paseo/en un auto feo/pero no me importa/porque llevo torta", era de él. También me tocó participar de un taller de escrituras para niños que hacía una editorial y que animaban unos actores. Y, en el marco de más chilenidad, me topé con el lanzamiento de un libro de Pablo Simonetti, y de ello sólo podría hacer un comentario banal, como que la presentación era verosímil a su propuesta.


Pero para mí la oferta fundamental era encontrarme con mi hija que vive y estudia allá, y sobre eso no hay nada más que decir. Y el resto, comer barato, salir a la noche porteña y compartir con los amigos. En ese contexto, el director teatral Silvio Lang me invitó a ver un montaje de una obra que estaba dirigiendo, "Berenice" de Racine, en el teatro Payró. Quizás ese puro acto valió mi visita a Buenos Aires, además de ver a mi hija. Gran montaje, brutalmente no romántico, que me ayudó a terminar un cuento sobre Brecht. Lo demás, conversar con viej(a)os porteños en la calle, mirar boliches de barrio, escuchar pláticas y departir con los taxistas, que son un cuento aparte. Y fue precisamente en un taxi, escuchando un relato deportivo (jugaba Boca), que descubrí que la expresión "se puso el overol" -que yo le había escuchado a algunos comentaristas chilenos- es del campo futbolero de allá. Y recorrer librerías y tiendas de ropa. Alguien me comentó que El Ateneo se instala en Santiago, si es así, bienvenido sea. Además, conversar con Gambarotta, que todas las noches nos convocaba a muy buenas picadas en distintos sectores de la ciudad. En una de esas pláticas nos comentó del discurso inaugural que hiciera Piglia en la feria, en que ratificaba el buen momento editorial de la poesía, mencionando a pequeñas editoriales que estarían en la vanguardia productiva. Fenómeno que los chilenos también sienten como propio, pensando en lo que han hecho editoriales como La Calabaza del Diablo y otras pymes análogas, que se han hecho cargo de una zona desatendida por la gran empresa editorial, como las estéticas más potentes y renovadoras. Esa noche estuvimos en un boliche de Corrientes junto a Alejandro Rubio, un poeta de la otra ribera (fuera de registro), muy entretenido y de un humor a toda prueba. Ahí estuvimos de joda hasta muy tarde y hubo una discusión que no quedó aclarada: Gambarotta, Viola Fischer y Rubio opinaban que el himno (o marcha) de la Bronca de Pedro y Pablo era de 1973 y yo que era del 70 o antes; después pude comprobar, por el divino internet, que es del 70. Apuesta que debo cobrar.

19 de junio de 2008

UCV



Sólo quedó en un piloto... en un programa piloto... podríamos convertirlo en una mesita... de esas con agua mineral... lo estamos evaluando... seriamente...!

16 de junio de 2008

Disgresiones poéticas

Elizabeth Neira


En el Espacio Cultural de Llo-Lleo, lugar emblemático de reuniones y discusiones varias, estuvimos reunidos el 31 de mayo, con Elizabeth Neira, poeta y artista múltiple que se acaba de reinstalar en el país, luego de una estadía más o menos larga en Buenos Aires.

Acondicionamos el espacio, Velasco y González se apropiaron de la atmósfera e iniciamos una (otra) lectura junto a Florencia Smiths, Juan Carlos del Río, Jorge Bram, Marcelo Mellado, Ximena Ramírez, Alejandro Banda, sumando en los intermedios videos de la más diversa procedencia, destacando entre ellos, el testimonio de los compañeros pescadores artesanales de nuestro puerto, quienes están pasando por una de las luchas más arduas que se haya visto. Creemos que este encuentro funcionó; como taller y como San Antoninos valoramos la oportunidad que nos dió la Eli de poder apreciar su escritura, su humor, su fuerza, y ella a su vez valoró el trabajo que se está gestando en estas latitudes, poéticas que se van construyendo y armando también en torno a escucharnos.

Lo más probable es que la Eli vuelva, quedó manifiesta la disposición para que esto suceda, y por supuesto, para que podamos inventar una nueva forma, no tan original, eso sí, de desplegar nuestras acciones.


Juan Carlos del Río

Jorge Bram

Alejandro Banda

Elizabeth Neira

Florencia Smiths

Marcelo Mellado


Erratas


La entrevista realizada a nuestro compañero de escrituras Marcelo Mellado en EL SUR, nos parece un claro ejercicio crítico y de actualización o rayado de cancha de contenidos políticos y culturales, incluso como taller de escrituras. Si bien estamos funcionando hace ya más de un año y medio como tal, activos cada uno en distinto orden de gestiones y producciones, reconocemos que en su obra hay un trabajo persistente, una indagación continua hacia las figuralidades del lenguaje y ciertas jergas, y lo valoramos, asumimos la importancia de su trinchera en el panorama nacional de las letras.

Somos un grupo de trabajo que se desarrolla en torno al aprendizaje común, a la crítica y a la discusión, y nos reconocemos como compañeros y compañeras en esa tarea. Así, quisiéramos anotar al margen de esa entrevista -y quizás de otras, que no somos un Taller de Buceo (hay varios que no saben nadar), sino que simplemente, nos ocupamos, agarramos la pala y el rastrillo y picamos juntos a partir del mismo terreno. Nos convoca el hecho concreto de crear y hacer crecer una red de labores, centrar la mirada en el andamio, no en individualidades, en la composición de ése armazón (no en los detalles), en el hecho formativo y su resultado como soporte.

Nos une por igual la belleza de/en lo precario, el foco de lo no descubierto, las áreas en donde aún podemos indagar. Y las que no, también.



15 de junio de 2008

Entrevista Mellado en Concepción



A nuestro compañero Marcelo Mellado no sólo no le basta con su no asumido chovinismo San Antonino, sino que, además, ahora lo tachan de penquista... !

¡Paciencia Buceadores!

Es cierto que nació en la bella ciudad de Concepción, y también es cierto que su última entrevista la dió para el diario EL SUR, de esa localidad.

Para calmar esa extraña impaciencia, haga click en la foto,
y lea.